11/06/2025
En mi camino profesional, hubo experiencias que marcaron profundamente mi manera de ver la cocina y el trabajo con las personas.
Durante años formé parte de Proyectos Solidarios Buenos Aires, una ONG que trabaja junto a los hospitales neuropsiquiátricos Borda y Moyano, y en comunidades rurales y vulnerables de Argentina.
Compartimos actividades, talleres, espacios de escucha, apoyo, y sobre todo: mesas, comidas y encuentros.
Allí confirmé algo que hasta hoy me acompaña en cada proyecto:
El alimento no tiene fronteras. Alimentar es mucho más que ofrecer un plato; es crear un puente con el presente, con el cuerpo, con el otro.
Cuando alguien tiene acceso al alimento y al acto de comer, también recupera un espacio para sentir, pensar, compartir, sanar.
Hoy, desde la gastronomía profesional y el desarrollo de equipos, sigo llevando conmigo ese aprendizaje: el trabajo con personas, el acompañamiento y la creación de espacios donde, más allá del plato, siempre hay humanidad.
Porque, al final, cocinar es mucho más que alimentar.
Es abrazar.
Es comunión.
Es comunidad.
Belén