25/03/2019
Hace una semana fue el cumple de Delfi. Este año, un poco por reajustar números, y otro, onda “experimento sociológico” 🤣, quise probar otra modalidad de cumple.
Vivir en apartamento, nos obliga a contratar un salón cada año para el cumple de Natha y Delfi. A ellos les encanta, no les voy a mentir. Yo me encargo de la búsqueda y elijo siempre lugares en los que me gustaría estar como invitada. Al padre no le queda más que asentir, medio resignado 🤣, y, la verdad, siempre ha resultado bien.
Pero este año probamos algo distinto: por un lado, Delfina festejó en el jardín, con sus compañeros, y, unos días después organizamos un festejo chiquito con los primos e hijos de mis amigas en lo de los abuelos maternos (chiquito pero con el touch de mamá obviamente 😜). Y todo salió tan lindo! Y fue tan movilizador! Revivi tantos festejos de cumple míos y de mis hermanos en “el costadito” de casa!
De chica, en casa, los cumples siempre fueron acontecimientos importantes; cierro los ojos y veo el mantel calado, las guirnaldas de colores, los cubre botellas de Donald, la pala para servir la torta que traíamos de lo de mi abuela, los vasitos de plástico que hasta el día de hoy mamá conserva... La piñata que se hacía en familia y los juegos inventados con los amigos del barrio y algunas amigas del colegio... Más tarde, cuando nacieron Jimena y Pablo, mis hermanos más chicos, Paola y yo decorábamos sus cumples (y hasta hacíamos de animadoras!). Recuerdo hasta el día de hoy los centros de mesa que hice en espuma plast para el año de Jime. De algún lado vienen nuestras pasiones no? El cumple de Delfi no podía salir mal... “Este era el cumple que yo quería”, le dijo mientras caminaban a la abuela y a la tía abuela, y yo no necesité mas nada ❤️ @ Libertad, San Jose, Uruguay