09/15/2026
Hoy existe una situación nueva para quienes trabajamos diseñando e ilustrando:
Un cliente llega con una imagen creada con inteligencia artificial y dice:
“Quiero esto exactamente igual.”
Y ahí aparece el problema.
Una imagen generada por IA puede servir para visualizar una idea, descubrir un estilo, mostrar colores o explicar mejor lo que tienes en mente. Y eso puede ser una herramienta maravillosa.
Pero cuando llevamos esa referencia a las manos de un ilustrador o diseñador, no estamos presionando un botón para reproducir exactamente la misma imagen.
Cada creativo tiene su trazo, su manera de construir un rostro, de combinar colores, de interpretar una idea y, sobre todo, su propia identidad visual.
Prefiero que me digas:
“Esto me gusta. Quiero algo con esta sensación, estos colores o esta idea… pero llévalo a tu estilo.”
Ahí es donde realmente comienza mi trabajo. ❤️
Porque mi solución no es competir con lo que generó una inteligencia artificial ni intentar convertirme en una copiadora de imágenes.
Mi trabajo es tomar tu idea, interpretarla y crear algo que tenga un poquito de ti y un poquito de mí.
La IA puede ayudarnos a imaginar.
El creativo aporta su mirada.
Y precisamente ahí está el valor de tener algo creado especialmente para ti.
¿Tú qué prefieres: una réplica exacta de una referencia o dejar que el creativo la interprete y te sorprenda?