27/03/2026
Hoy contemplamos a María, la Madre dolorosa, que permanece firme al pie del sufrimiento. Su corazón atravesado por el dolor no se cierra, sino que se abre con amor y esperanza.
El Viernes de Dolores nos invita a mirar nuestras propias cruces con los ojos de María. Ella no huyó del dolor, no perdió la fe, no dejó de confiar en Dios. En medio de la tristeza, supo esperar.
Muchas veces también nosotros atravesamos momentos difíciles: preocupaciones, enfermedades, pérdidas o angustias. Pero María nos enseña que el dolor ofrecido con amor puede transformarse en camino de gracia.
Que hoy podamos aprender de su fortaleza silenciosa, de su fe inquebrantable y de su capacidad de amar incluso en medio del sufrimiento.