11/08/2026
Hoy quiero hablar de algo que llevo un tiempo pensando… y es sobre el valor de mi trabajo. 🥹 Porque siendo bien honesto, muchas veces me da miedo cobrar lo que realmente vale una decoración. Uno piensa, “Diantre, ¿y si le digo ese precio y no lo aceptan? ¿Y si buscan a alguien más barato?” Y por ese miedo muchas veces termino cobrando menos de lo que debería, poniendo de mi bolsillo y cargándome un estrés que nadie ve. Y créanme, cuando después hablo con algún suplidor y me dice “yo por eso cobraría como dentro de los $2,000 o $5,000 más de lo que tú cobraste”, me da hasta coraje conmigo mismo. Porque ahí es que uno dice: “¡Pero espérate! ¿Qué estoy haciendo?” JAJAJAJA slm
Porque decorar un evento no es simplemente llegar y poner globos. Hay que sacar ideas, diseñar, visitar el lugar, medir, buscar manteles, sillas, flores, platos, cubiertos, servilletas, mandar a hacer cosas, coordinar suplidores, buscar materiales, transportar todo, pagar mano de obra, montar, desmontar… y ni hablar de las horas que uno pasa pensando cómo hacer que ese espacio quede brutal. Y todo eso también tiene un valor. Así que decidí que ya es hora de cambiar el chip. Voy a tomar unos cursos que sé que me van a ayudar muchísimo a aprender a cotizar mejor y, sobre todo, a valorar mi trabajo como se supone. 🙏🏼
Así que sí… vienen cambios. 😬😍
Mis cotizaciones van a subir y esta vez no voy a sentir culpa por eso. El que pueda y quiera contratarme, voy a darlo todo como siempre. Y el que entienda que no está dentro de su presupuesto, lo voy a respetar también. Pero ya no quiero seguir poniendo de mi dinero, quedándome con dolores de cabeza. Yo quiero crecer, quiero que mi negocio siga echando pa’lante y quiero hacerlo de una manera saludable y justa para mí también. Porque detrás de cada evento hay mucho más trabajo del que la gente ve… y ya me toca aprender a cobrar por TODO lo que realmente hay detrás. ❤️✨