29/01/2020
Al día de hoy, la especie humana ha causado la perdida de mas del ochenta por ciento de las especies mamíferas salvajes y de mas de la mitad de las plantas, reduciendo la vida salvaje desde hace tan solo 50 años en mas del cincuenta por ciento y poniendo en peligro de extinción a mas de un millón de especies en este momento. También ha acabado con la mitad de los arboles de la tierra, acabando cada año con mas de 15 mil millones de arboles. También ha alterado severamente mas del 75 por ciento de la tierra fértil y mas de dos tercios del medio ambiente marino. Y según el world economic forum, mas del 90 por ciento de nuestras especies marinas han sido totalmente explotadas, sobre explotadas o sencillamente depredadas definitivamente, poniendo en riesgo la vida de mas de tres mil millones de personas que dependen de la biodiversidad marina. Todo esto no solo confirma que es una realidad que los seres humanos estamos poco a poco destruyendo nuestro planeta sino que también nos anuncia tiempos cercanos muy difíciles debido a la inestabilidad económica, política, social y ambiental causada por dicha destrucción.
Cierto es también que es mucho lo que se puede hacer para enfrentar este escenario y tendencia en terrenos tan evidentes como la reforestación de los bosques, en el desarrollo de carnes de origen vegetal, la reducción del uso del plástico o la conciencia diaria en el no desperdicio de alimentos, pero cierto también es que todos, en nuestros hogares, cada día, podemos hacer algo en favor de esta batalla, tan solo poniendo atención a aquello que compramos, hacemos y consumimos a la hora de comer, una actividad que hacemos todos a diario y que justamente por eso, tiene una oportunidad gigantesca para impactar de manera positiva en nuestro planeta.
Eligiendo alimentos de estación, de manera que no promovamos alimentos que fuera de estación requieren de enormes cantidades de pesticidas, comprando principalmente alimentos locales producidos por pequeños productores locales, que por lo general son parte de la pequeña agricultura, que esta basada en una diversidad de cultivos, versus el mono cultivo que modifica extensos territorios de biodiversidad para su propio beneficio como es el caso de la terrorífica palma aceitera. Reduciendo de forma considerable el consumo de carnes, como lo hacían nuestras abuelas rervandolas a una vez por semana y ademas dandole valor no solo a los cortes mas nobles sino a todos los cortes, interiores, huesos, de manera que todo se aproveche al máximo. Todo ello, aplicado a un estilo de vida en el que intentemos cocinar en casa casi siempre, con recetas de nuestra identidad, con productos de nuestro entorno, desde una mirada variada y equilibrada, conscientes de aquello que decidimos llevar a la mesa de nuestros seres queridos.
Por ello en esta pagina intentamos seguir este camino, proponiéndoles cada día una receta variada, en donde durante la semana, incluimos recetas con vegetales, otras con menestras, otras con pescados especialmente abundantes y de estación y otras con carnes y aves, de manera que en esa variedad, puedan encontrar ademas de recetas ricas y sencillas, la oportunidad de una dieta variada y equilibrada que sea buena para su salud, placer y bienestar, y también buena para nuestro medio ambiente y el futuro del planeta.
Hoy compartimos una receta sencilla y deliciosa en donde unas ricas croquetas de lentejas, se convierten en un almuerzo rico y fácil al gusto de todos.
Si un dia hicieron lentejas y les sobro. Esta es su receta. Si no, hace una lentejas tal cual sabe hacerlas en casa como siempre. Las deja enfriar y licua la mitad, dejando las otra mitad enteras. Mezcla ambas y esto lo mezcla con una salsa blanca hecha con harina mantequilla tornado suavemente y luego añadiendo leche y dejando espesar hasta obtener una crema espesa. Mezclamos esta salsa blanca sazonada con sal, pimienta, nuez moscada, añadimos perejil picado, pizca de comino, pizca de aja en polvo o si gusta pizca de curry en polvo.
Le damos forma de bolas y las pasamos por harina, luego huevo batido y luego pan rallado. Las freímos.
Las servimos con una salsa de yogurt, que hacemos mezclando yogurt natural, con ajo molido, pepino picado chiquito, sal, pimienta, gotas de limón y pizca de miel.
Colocamos la salsa de yogurt al fondo, encima unas croquetas de lentejas, encima una ensaladilla a su gusto y listo.