30/01/2020
Por el mes de junio de 1983 el mundo del boxeo presenció uno de sus capítulos más oscuros. Ese día se enfrentaban Billy Collins Jr un joven estadounidense de 21 años con una carrera prometedora contra el puertorriqueño Luis Resto, un boxeador promedio, la pelea se desarrolló en el emblemático Madison Square Garden.
La pelea fue pareja durante los dos primeros rounds, después del tercero se inclino para el boricua, quien ganó la pelea por decisión unánime, sin duda un golpe en las apuestas y sorpresa general, hasta que llegó el momento del saludo, el padre de Collins se percató que los guantes de Resto estaban sin relleno al apretar y sentir algo extraño, se dio cuenta de la trampa, los guantes tenían yeso.
Collins tenía la cara deforme producto de los mas de 400 golpes que impactaron contra su rostro, en el hospital se le detecto una lesión muy complicada en la retina, no llegó a perder la vista por fortuna pero nunca más se pudo subir al ring.
Luis Resto quedó inhabilitado de por vida y se le condeno a tres años de cárcel junto a su entrenador, mientras que la gran promesa Billy Collins Jr tuvo una fuerte depresión que lo sumergió en el alcoholismo y drogadicción por meses hasta que perdió la vida en marzo del año siguiente estrellando su carro contra un barranco.
Para el padre de Collins se quitó la vida, no fue accidente, había mu**to cuando le dijeron que su carrera había terminado.