01/05/2026
Hoy, en el Día del Trabajador, mi corazón solo puede empezar con una palabra: gracias, Dios.
Gracias porque has sido mi fuerza cuando el cuerpo se cansa, mi refugio cuando la vida pesa y mi sostén en cada paso de este camino. Porque sin Ti, nada sería posible.
Trabajo desde muy joven, desde los 11 o 12 años, y hoy, a mis 41, sigo de pie, con salud y con la misma determinación de salir adelante. No ha sido fácil, pero cada esfuerzo ha valido la pena, porque todo lo hago por lo más grande que tengo en mi vida: mis hijos.
A ustedes, mis amores, quiero que este mensaje les llegue al corazón. Todo lo que hago es por ustedes. Cada día que me levanto a trabajar, cada casa a la que voy, cada plato que preparo… lleva amor, sacrificio y esperanza.
Yo no quiero que ustedes sean como yo… quiero que sean 500 mil veces mejor, que tengan oportunidades, que cumplan sus sueños y que nunca les falte nada.
También quiero agradecer de corazón a todas esas personas que me abren las puertas de sus hogares y me dan la oportunidad de ganarme el pan dignamente. Son muchas, y aunque no pueda nombrarlas a todas, Dios sabe quiénes son. Gracias por confiar en mí, por permitirme entrar a sus casas y ser parte de su día a día. Gracias a ustedes, puedo llevar el sustento a mi familia.
Hoy celebro el trabajo, sí… pero más que eso, celebro la fe, la perseverancia y el amor de una madre que nunca se rinde.
✨ Feliz Día del Trabajador ✨
Con Dios todo, sin Dios nada.