03/08/2026
Hace dos años, un día como hoy, me tocó comenzar desde cero.
Después de tener una empresa con más de 10 años en el mercado de la animación y las fiestas infantiles, perdí absolutamente todo. Tuve que dejar atrás mis sueños, mi negocio y el esfuerzo de tantos años.
Con el corazón lleno de incertidumbre, tomé la difícil decisión de irme a otro país buscando una mejor vida para mi familia. Me fui junto a mi esposa y mi hijo de apenas 3 años.
Allá vivimos momentos muy difíciles. Conocimos la escasez, la pobreza, el hambre y el cansancio de trabajar hasta 12 horas diarias solo para pagar la renta y poner un plato de comida sobre la mesa. Como si eso fuera poco, enfrenté un problema de salud y no tenía dinero para cubrir los gastos médicos.
Entonces decidimos regresar a Nicaragua. Mi esposa venía embarazada de 8 meses y, al volver, no tenía trabajo, no tenía negocio y no sabía por dónde empezar. Mi suegra nos apoyó llevándose a mi esposa y a mi hijo mientras yo salía a buscar una oportunidad.
Toqué muchas puertas, pero todas se cerraban. Finalmente encontré trabajo como mesero en un restaurante. Trabajé un mes y medio, siempre orándole a Dios y diciéndole:
“Señor, dame una oportunidad para volver a ser payaso, para volver a levantar mi negocio y servir con alegría a las familias.”
Unos días después llegó un sobre amarillo con mi nombre. Era mi carta de despido junto con un cheque. Me quedé sin palabras. Salí del restaurante, fui a un parque y lloré. Le pedí a Dios una oportunidad para empezar de nuevo.
Y esa oportunidad llegó en menos de una semana.
Mi mamá creyó en mí. Me regaló dinero para comprar un equipo de sonido, trajes y pintura. Mandé a hacer tarjetas de presentación, las repartí por todas partes, abrí una página en Facebook e invertí en publicidad.
En menos de un mes ya tenía más de 4 fechas reservadas y vendidas sin espacio
Hoy puedo decir que Dios nunca llega tarde. Sus tiempos son perfectos. Lo que un día parecía el final, era apenas el comienzo de un nuevo propósito.
Gracias a mi esposa por nunca soltar mi mano. Gracias a mi mamá por creer en mí cuando más lo necesitaba. Gracias a mi suegra por su apoyo. Gracias a mi familia, amigos y, sobre todo, a cada uno de nuestros clientes que han confiado en El Payaso Samy.
Si hoy estás pasando por un momento difícil, no te rindas. A veces hay que perderlo todo para que Dios nos lleve a algo mucho mejor.
Hoy sigo de pie, sigo luchando y sigo creyendo. Toda la gloria y la honra sean para Dios. ❤️🙏🎭