10/05/2026
Mi camino fue guiado por dos mujeres que marcaron mi vida y despertaron en mí esta pasión, mi madre y mi abuela.
Betty era el nombre de mi mamá, aunque todos la conocían como “Beri”, y conmigo no fue la excepción. Los postres eran su especialidad; era una excelente cocinera y yo no perdía oportunidad de estar a su lado. De ahí nació gran parte de mi amor por la cocina.
Mi abuela, en una ocasión, dijo: “Algún día será un gran cocinero o un gran chef”. Hoy, sus palabras parecen haber marcado el rumbo de mi vida, así como también lo hizo su presencia y enseñanza dentro de la cocina.
Agradezco profundamente a estas dos mujeres, quienes sembraron en mí la pasión, el sazón y el gusto por hacer lo que amo. Sin su amor, consejos y crianza, nada habría sido igual.