21/04/2025
| Las alcaldías y la comunicación gubernamental.
Contra lo que algunos temerarios han querido creer, los medios de comunicación no son imprescindibles, desechables.
Más temprano que tarde ha de reconocerse su valor, su importancia.
El primer gran y grave error ha sido pretender que la función periodística es sustituida por las redes sociales.
Los gobiernos y los medios usan los recursos digitales como lo que son: instrumentos para la difusión.
Pero las redes sociales no son el gobierno, no son la sociedad, no son los medios.
El servicio de limpia, la seguridad pública, el desarrollo de las comunidades, son fenómenos reales, no virtuales.
El periodismo es una actividad especializada, necesaria para la buena marcha de las relaciones entre las sociedades y los gobiernos; ocurre en la realidad.
Del mismo modo que lo son los proveedores de insumos o los prestadores de servicios.
Claro que algunos han confundido también el trabajo informativo, de análisis y de opinión con un negocio, lo cuál contradice en cierto modo su esencia de servicio.
En razón de eso, la persona a cargo de la difusión gubernamental debe tener capacidad para atender en una estrategia clara:
1. Las líneas de la conversación institucional, que algunos funcionarios del área no tienen precisas (parece que no saben a qué juegan).
2. El plan de prevención de crisis y, en su caso, control de daños (algunos de los municipios no los han sabido operar).
3. Los mecanismos para garantizar el control ideológico de su base social mediante la difusión y la guía de la opinión pública (muchos confunden al influencer con el periodista; es como confundir al vendedor con el producto que vende).
Junto a todo esto, las actitudes de los titulares de las áreas de comunicación, que entre el temor y la impericia, están generando.un ambiente poco propicio en torno a sus jefes, los alcaldes y las alcaldesas, con todo lo que eso implica).
Siete meses de gobierno, una larga curva de aprendizaje para todos, una agenda que incluye reelecciones, oportunidades de otros cargos de elección popular, revocaciones de mandatos, auditorías extremas y hasta posibles juicios políticos, es tiempo suficiente para que los presidentes no carguen con las ineficiencias de algunos de sus colaboradores.
¿Qué opinas?