15/04/2026
Estoy de alumno, y escucho atento las clases que estoy recibiendo para operar una chulada de dron que mi buen amigo Chencho y su esposa me obsequiaron, gracias por permitirme vincular mi pasión por la fotografía con los instrumentos modernos, de mi clase de historia, te comparto.
Mucho antes de los drones, ya había quien intentaba robarle imágenes al cielo con un cohete.
Estas fotos muestran uno de los primeros grandes intentos de fotografía aérea con cohete: la cámara cohete de Alfred Maul, desarrollada en Alemania a partir de 1903. No era exactamente un dron en el sentido moderno, pero sí un antepasado lejano de esa idea: elevar una cámara, disparar desde el aire y recuperar la imagen desde tierra.
El sistema era tan ingenioso como temerario.
La cámara viajaba dentro de un cohete de pólvora negra. Al alcanzar varios cientos de metros de altura, la parte superior se abría, la cámara descendía en paracaídas y un temporizador tomaba la fotografía. Maul logró imágenes de prueba ya en la primera década del siglo XX, y el invento terminó siendo mostrado al ejército austrohúngaro en 1912 como posible herramienta de reconocimiento.
Así que llamarlo “uno de los primeros planos con dron” funciona como comparación, pero con una precisión importante: no fue en realidad el primer plano aéreo de la historia, porque ya existían fotografías tomadas desde globos y cometas, y tampoco era un dron autónomo como los de hoy. Era algo más primitivo y, en cierto modo, más audaz: una cámara lanzada al cielo dentro de un cohete.
Lo fascinante de estas imágenes no es solo su antigüedad.
Es la idea que contienen.
Mucho antes de que la tecnología hiciera común mirar el mundo desde arriba, alguien ya estaba intentando hacerlo con fuego, metal y cálculo.
Recordando el consejo que otorgue de lugar y posición de toma de un operador de dron, en el que vincular la luna, las torres y el momento festivo surgió en mi imaginación, y se pudo concretar en una excelente fotografía de primera.