04/10/2026
Aquella humilde casita de la colonia Victoria nos arropaba todas las mañanas de aquél sábado. Nuestra madre había sacado una televisión en blanco y negro en aquella tienda llamada Tapizados Monterrey a pagar en cómodas dificultades, digo, mensualidades. Y es que todos los sábados por la mañana los dos canales de Laredo Texas, el 8 y el 13 pasaban las caricaturas. El canal 2 de Ramoncita abría hasta la tarde y el 11, pues, no había nada.
Apenas abrían la tienda, mi madre iba por la leche Las Mitras para acompañar el cereal, ese del gallito, con una cucharada de azúcar. Ver las caricaturas y comiendo confléis era algo de lo que a veces podían darnos y muy contenta mi madre nos veía, porque no hay mayor satisfacción que ver a un hijo cómodo y contento, ahora lo comprendo.
Luego, más tarde un atole de maicena o arroz con leche, leche Las Mitras para no variar, tomándolo bajo las cobijas, todos “apretujados” para que no se sintiera del frío.
El domingo por las mañanas estaba mi padre y a veces me mandaba a la tienda por un sobre de café HG y lo acompañaba con un chorro de esa leche.
De la leche Las Mitras y de aquellas cosas vividas, solo los recuerdos quedan…