18/09/2026
III.
Para ese momento, la sesión ya estaba hecha...
Ya teníamos las miradas,
el movimiento,
la complicidad que los envolvía.
Pero quedó una última luz.
Así que dejamos de buscar fotografías
y empezamos a hacer poesía con lo que quedaba del día.
La luz los volvió difusos,
casi irreales, oníricos.
–Como un último verso antes de cerrar la tarde.
Porque esta tarde terminaba ahí. Pero lo de ellos, no.–