06/08/2026
EL LUGAR DONDE NACIÓ MI VOZ
Crónica para XHLOS 97.7 FM — 43 años
Hay historias que comienzan mucho antes de que uno pueda imaginar en qué se convertirán…
La mía comenzó en Montemorelos, Nuevo León.
Con una niña de apenas seis años que jugaba a ser locutora y conductora de televisión.
Esa niña no sabía que estaba jugando a ensayar su futuro.
Mi papá era agente de ventas de Salinas y Rocha. Vendía muebles, refrigeradores, televisiones y electrodomésticos.
Pero mi papá siempre quería ofrecer algo más.
Estudió electrónica para poder reparar los aparatos que vendía. También instalaba antenas de televisión.
Y con esos ingresos adicionales compró un aparato que para mí significó abrir una ventana al mundo:
un Zenith Trans-Oceanic.
Recuerdo escuchar junto a mi mamá, mis hermanos y algunas veces mis abuelos, estaciones de radio de diferentes partes del mundo.
Y mientras escuchaba aquellas voces lejanas, algo comenzó a despertar en mí.
La música.
El arte.
La cultura.
El béisbol.
Las historias.
Las radionovelas.
Los radiocuentos.
Los radiodramas.
La radio me enseñó que una voz puede crear imágenes.
Que una historia puede transportarnos sin movernos de nuestro lugar.
Y que detrás de un micrófono existe un mundo entero esperando ser contado.
Años después, en la preparatoria, hice mi test de orientación vocacional.
¿Y saben qué apareció?
Primero, Ciencias de la Comunicación.
Después, Filosofía y Letras.
Psicología.
Y Derecho y Ciencias Sociales.
Hoy pienso que ninguna de aquellas versiones de mí desapareció.
Todas siguen aquí.
Quizá no tengo esos títulos profesionales colgados en una pared…
pero la vida se encargó de poner cada una de esas disciplinas dentro de mi historia.
Y entonces llegó una de esas coincidencias que uno termina llamando destino.
A los 17 años fui seleccionada en un casting de voces para entrar a esta radio pública de Montemorelos.
XHLOS 97.7 FM.
La radio que hoy celebra 43 años.
Pero ser seleccionada no significaba tener ganado un micrófono.
Tuve que ganarme el derecho de estar al aire.
Y ahí aparecieron mis primeros maestros:
Agapito, Eréndira y Tere.
Ellos me enseñaron algo que jamás olvidé:
Cultiva la lectura comprendida.
Lee grabando tu voz.
Escúchate sin juicio.
Trabaja tu modulación, tu dicción, tu ritmo.
Y aprende a improvisar.
Así comenzó mi camino.
Primero, leyendo avisos de ocasión en Contacto Comunitario.
Después, poco a poco, ganándome la confianza.
Creando nuevas secciones.
Proponiendo.
Aprendiendo.
Equivocándome.
Volviendo a intentarlo.
Hasta que en 1996 llegó uno de esos momentos que se quedan para siempre en la memoria:
me dijeron que podía producir un programa nuevo.
Y fui requerida, aceptada y dada de alta como operadora locutora.
Y entonces entendí algo…
Aquella niña de seis años que jugaba a ser locutora quizá nunca estuvo jugando.
Quizá estaba escuchando una llamada.
La llamada de una vocación, del propósito de vida.
Hoy, tantos años después, miro hacia atrás y comprendo que mi historia con la radio comenzó mucho antes de aquel casting.
Comenzó en mi casa.
En aquel Zenith Trans-Oceanic.
En las voces que llegaban desde lugares desconocidos.
En mi familia reunida alrededor de un radio.
En las historias que alimentaron mi imaginación.
Y comenzó también en aquella niña montemorelense que un día decidió tomar un micrófono imaginario.
Por eso hoy, en este aniversario, no solamente celebro a XHLOS.
Celebro todo lo que esta radio significa para mí.
Celebro a mis maestros.
A quienes confiaron en mi voz.
A quienes me dieron una oportunidad.
A quienes me enseñaron que un micrófono se conquista y se merece.
Y celebro algo que para mí tiene un significado muy profundo:
tener mi ombligo como comunicadora en mi tierra natal.
En Montemorelos, Nuevo León.
En la tierra que me vio nacer.
En la radio pública que me abrió las puertas cuando tenía apenas 17 años.
Y si hoy puedo decir que tres décadas detrás de un micrófono, es porque alguna vez alguien creyó que aquella muchachita tenía algo que decir.
Hoy, a 43 años de XHLOS 97.7 FM, solo puedo decir:
Gracias.
Gracias por ser parte de mi historia.
Gracias por enseñarme a encontrar mi voz.
Gracias por permitirme acompañar tantas historias.
Porque hay lugares donde uno trabaja…
hay lugares donde uno aprende…
y hay lugares que terminan convirtiéndose en parte de quienes somos.
Para mí, esta radio es eso.
Es memoria.
Es familia.
Es territorio.
Es aprendizaje.
Es identidad.
Y quizá la radio no fue algo que yo elegí.
Quizá…
la radio me estaba esperando desde aquella niña de seis años que jugaba a ser locutora.
Feliz aniversario, XHLOS 97.7 FM.
43 años de historia…
y una vida entera agradeciendo haber encontrado mi voz
en mi propia tierra.
Montemorelos.
Mi casa.
Mi origen.
Mi radio.
Mi voz que habita.