24/08/2026
LAS SOMBRAS QUE HABITAN NUESTRA MENTE
Hay voces dentro de nosotros que a veces parecen estar en guerra.
Una dice: “hazlo”.
Otra responde: “¿y si sale mal?”
Una dice: “confía”.
Otra recuerda todo aquello que alguna vez dolió y contesta: “mejor no vuelvas a pasar por lo mismo”.
Y quizá hemos aprendido a llamarles miedo, inseguridad, incertidumbre o pensamientos negativos.
Pero hoy quiero proponerte algo diferente: no pelees con esas voces.
Escúchalas.
Porque no todo pensamiento es una verdad. Hay pensamientos que nacen de nuestra realidad presente, pero otros nacen de recuerdos, heridas, experiencias que no hemos terminado de comprender o incluso de escenarios que solamente existen en nuestro imaginario.
Y eso no significa que debamos negar lo que sentimos.
Al contrario.
Sentir miedo no significa que seamos débiles.
Sentir incertidumbre no significa que estemos perdidos.
Sentir inseguridad no significa que no podamos avanzar.
Podemos sentir miedo y aun así elegir.
Podemos tener dudas y aun así confiar.
Podemos reconocer una herida sin permitir que esa herida tome todas nuestras decisiones.
Porque quizá la verdadera paz no consiste en hacer desaparecer nuestras sombras, sino en dejar de vivir en guerra con ellas.
Carl Gustav Jung decía:
“Uno no se ilumina imaginando figuras de luz, sino haciendo consciente la oscuridad.”
Y qué profundo es esto...
Porque cuando llevamos una sombra a la conciencia, dejamos de alimentarla desde el inconsciente.
Entonces pensamiento y emoción pueden dejar de pelearse.
El pensamiento puede escuchar a la emoción.
La emoción puede dejar de gobernar al pensamiento.
Y nosotros podemos recuperar algo profundamente valioso:
nuestra voluntad.
Esa capacidad de decir:
“Esto siento, pero esto elijo.”
“Esto me pasó, pero esto no tiene que definir mi presente.”
“Esto me da miedo, pero no necesariamente significa que deba detenerme.”
Tal vez hoy no necesitas vencer ninguna sombra.
Tal vez solamente necesitas encender una pequeña luz dentro de ti y preguntarle:
¿Qué estás tratando de mostrarme?
Y escuchar la respuesta sin juzgarla.
Porque cuando dejamos de luchar contra nuestras partes internas y comenzamos a integrarlas, dejamos de vivir divididos.
Y empezamos a caminar desde un lugar mucho más entero.
Que este mensaje te resuene, te haga sentido y tengas buen camino, donde quiera que te encuentres.