11/04/2016
Por tu recuerdo, que hoy me viene a la memoria, que me enseñó a expresar mis sentimientos con letras, mediante un escrito, un texto, unos cuántos párrafos plasmados en un pedazo de papel.
Si vieras todo lo que ha cambiado esto de la comunicación epístolar. Otro mundo. Se han perdido los fondos y las formas. Ahora todas las cartas son " on line", para que te enteres, es lo mismo que decir; imposible de tocar y guardar, atadas con cintas de colores, o metidas en la lata de ate de membrillo. Nada de papel cebolla al escribir largas cartas para que pesara menos, y costará menos el franqueó. Nada de sobres y sellos. Nada de pulidas caligrafías inglesas y besos marcados al final con lápiz de labios.
Nada nos cuesta una carta de amor de varios folios, sólo escribimos telegramas, e-mail. Los sobres y sellos se han convertido en íconos. Un pequeño dibujito alusivo, lo mismo que los besos de antes. Ahora tenemos dibujitos con caritas amarillas, "emoticonos" llaman a esas bolitas hepáticas transmisoras de sentimientos preestablecidos. La dedicada caligrafía, fuentes, no de fresca agua, sino de tipos de letras a elegir. Tanto que hasta se nos está olvidando escribir de puño y letra, ya sea para ocultar la mala caligrafía o la mala ortografía. No es mas que el sistema que nos hace ser parte de él, vivir para ser o ser para vivir.
Es mas barato que una carta, pero acaso ¿El amor o el sentimiento tiene preció? Hemos olvidado sentirnos motivados para escribir una carta y no podemos ni siquiera recordar la expectativa de buscar una respuesta con la esencia de quien te escribe con la respuesta esperada, sea buena o mala.
Cuando pensó en esa enorme cartera de cuero que cargabas al hombro, en las grandes cartas que llevamos dentro, tan enclenque como estaba. Yo no sé ni como podías con ella. Comprensible las escalas en cada cantina que encontrabas a tu paso. Al final no sé si dejaste de trabajar y quedaste ahogado en alcohol, o es que te echaron del trabajó, por la cantidad de cartas pérdidas, diario con la mona dormido en una jardinera si entregabas o dejabas de hacerlo, no lo sé, sólo tú lo sabes.
Si entregué la correspondencia a tiempo o morí en el intentó, si encontré la sonrisa del destinatario cuando al entregar el paquete que lo hizo feliz, eso me ata a este gran compromiso, con el sentimiento efímero de haberlo echo y la huella imposible de borrar de un agradecimiento sincero. Tal vez deba dejar este empleo ahora que nadie me necesita, aunque sea parte de mi, nací siendo mensajero o cada quien tiene el destino que merece. Amamos lo que nos hace feliz, pero no por la forma de serlo.
He decidido ser cartero...... El clown cartero XD