11/09/2020
México es cultura y tradiciones. Hoy queremos hacerle honor a las , de origen zapoteca, con mirada fuerte y alma festiva, ellas son las protagonistas del istmo de Tehuantepec. Tehuana, didjazá, “paisana” e istmeña son sinónimos para identificar a la oriunda de la región. Desde el siglo XIX, viajeros y artistas mostraron enorme interés por estas mujeres; se sorprendieron con su belleza y vestimenta, pero en especial por el comportamiento igualitario ante los hombres, a diferencia de otros grupos indígenas.
Las tehuanas han sido identificadas por sus bellos y majestuosos trajes, que están compuestos de una falda y un huipil.
Cada mujer porta un traje distinto y cada indumentaria es una historia diferente. No son sólo vestidos para una fiesta, son herencia familiar que acompaña la historia de cada mujer. Regularmente se dan de madre a hija, o en algunos casos, de abuela a nieta. Los ahogadores y aretes compuestos por monedas llamadas maximilianos son tesoros que adornan y embellecen su imagen.
La tehuana no sólo es imagen, es representación. Una mujer del Istmo no sólo viste enaguas únicas, su imagen como mujer en una sociedad machista es singular. Por eso Frida Kahlo adoptó su indumentaria. Al igual que ellas, Kahlo representaba firmeza y autonomía. Son ellas quienes se encargan de conservar las creencias y las costumbres; son estas enigmáticas mujeres quienes dominan el mercado, organizan las velas y mayordomías, y quienes han enfrentado la ausencia del hombre desde el siglo antepasado, ocupando un rol igualitario al esposo.