13/06/2026
🪄 EL MAGO OSCURO EN HOGWARTS 🪄
Año 1, Capítulo 17: La Guerra Que Peeves No Sabía Que Tenía
Había una regla no escrita en Hogwarts.
Si Peeves te molestaba una vez...
Era normal.
Si te molestaba dos veces...
Era mala suerte.
Pero si te molestaba durante tres semanas seguidas...
Se volvía personal.
Y para desgracia de Bem Clubber Lang...
Era personal.
Todo comenzó cuando Bem abrió su mochila. Y encontró una nota.
Decía:
"Estimado Bem."
"Tus deberes de Transformaciones ahora están en algún lugar del castillo."
"Buena suerte."
"Atentamente: Peeves."
Silencio.
Mucho silencio.
—Neville.
—¿Sí?
—Voy a destruirlo.
—No puedes destruir un fantasma.
—Voy a intentarlo igualmente.
Durante los siguientes tres días...
Bem preparó una trampa.
Una trampa gigantesca.
Absurdamente compleja.
Innecesariamente complicada.
Tenía diagramas.
Mapas.
Horarios.
Y una maqueta.
—¿Cuánto tiempo te tomó hacer esto?
Preguntó Neville.
—Tres días.
—¿Y los deberes?
—¿Qué deberes?
La idea era simple.
Bueno.
No era simple.
Pero Bem insistía en que lo era.
Peeves solía atravesar cierto corredor todas las noches. Así que Bem colocó cuerdas invisibles.
Redes.
Cubetas.
Campanas.
Y una cantidad preocupante de pegamento mágico.
—Esto parece peligroso.
Dijo Neville.
—Eso significa que funcionará.
Aquella noche esperaron.
Pacientemente.
Muy pacientemente.
Y entonces...
La trampa se activó.
—¡LO TENEMOS!
Gritó Bem.
No tenían a Peeves.
Tenían a Filch.
Colgado boca abajo.
Cubierto de pegamento.
Y balanceándose lentamente.
Silencio.
—Oh no.
Dijo Neville.
—Oh sí.
Dijo Filch.
—Eso no era para usted.
—¡LO NOTÉ!
Intentando liberar a Filch...
Activaron otra trampa.
Que atrapó a dos alumnos de Ravenclaw.
Después otra.
Que atrapó a un prefecto.
Después otra.
Que atrapó accidentalmente a Bem.
—Esto sigue siendo parte del plan.
Dijo mientras colgaba de una red.
—No lo creo.
Respondió Neville.
A la mañana siguiente apareció Peeves.
Estaba encantado.
Literalmente encantado.
Y también muy feliz.
—¡Bemie, Bemie, cazador de fantasmas!
Cantó Peeves.
—Vete.
—¡Atrapa prefectos, atrapa gatos!
—Vete.
—¡Y a Filch lo deja colgado atrás!
—VETE.
Durante todo el día Peeves siguió a Bem.
Por todas partes.
Absolutamente todas.
En Pociones.
En Encantamientos.
En Herbología.
Incluso durante el almuerzo.
—¿No tienes nada mejor que hacer?
Preguntó Bem.
—No.
Respondió Peeves.
—Aprecio tu honestidad.
Aquella noche Bem decidió acabar con aquello. De una vez por todas.
—Esta es la batalla final.
—Llevas diciendo eso cuatro veces.
Dijo Neville.
—Esta vez es verdad.
—Claro.
Peeves apareció.
Bem corrió.
Peeves también.
Bem giró una esquina.
Peeves apareció delante.
Bem giró hacia la otra.
Peeves apareció otra vez.
—¿Cómo haces eso?
—Soy un fantasma.
—Buen punto.
En medio de la persecución...
Neville se detuvo.
Muy de repente.
—Mira.
Bem levantó la vista.
Harry Potter.
Ron Weasley.
Hermione Granger.
Los tres avanzaban por un corredor.
Rápidamente.
Con cara de estar haciendo algo prohibido.
Muy prohibido.
—Ajá.
Dijo Bem.
—Lo ves, ¿verdad?
Preguntó Neville.
—Sí.
—Van a meterse en problemas.
—Definitivamente.
Neville observó al trío.
Luego suspiró.
—Voy a detenerlos.
Silencio.
—¿Tú?
Preguntó Bem.
—Sí.
—¿Voluntariamente?
—Sí.
—¿Te golpeaste la cabeza?
—No.
—Solo quería comprobar.
Neville caminó tras el Trío de Oro.
Mientras tanto...
Peeves volvió a aparecer.
Lanzando tizas.
—¡Bemie el trampero! ¡Bemie el trampero!
—Te odio.
—Lo sé.
Media hora después...
Bem logró esconderse.
Por primera vez en todo el día.
Silencio.
Hermoso silencio.
Entonces vio algo en el suelo.
Era Neville.
Completamente inmóvil.
Con los ojos abiertos.
Parpadeando...
—Neville.
Parpadeo.
—¿Ganaste?
Parpadeo.
—Tomaré eso como un no.
Bem se arrodilló.
Observó a Neville.
Pensó.
Mucho.
Quizá demasiado.
—Ya entendí.
Parpadeo.
—Te rendiste.
Parpadeo indignado.
—No pasa nada.
Parpadeo furioso.
—A mí también me pasa con las matemáticas.
Y entonces apareció Peeves.
Naturalmente.
Miró a Neville.
Miró a Bem.
Y se quedó pensativo.
—¿Está mu**to?
—No.
—Lástima.
—PEEVES.
—Solo preguntaba.
Después de llevar ayuda para Neville...
Bem comenzó a notar algo extraño.
Harry no estaba.
Ron tampoco.
Hermione tampoco.
Neville estaba petrificado.
Y todo el castillo parecía más silencioso de lo normal.
Por primera vez en todo el año...
Bem sintió que estaba ocurriendo algo realmente importante.
Algo enorme.
Algo peligroso.
Algo que probablemente tendría consecuencias para todo Hogwarts.
Y mientras intentaba entenderlo...
Peeves apareció por última vez.
—¡Bemie!
—¿Qué quieres ahora?
—Olvidé decirte algo.
—¿Qué?
—Tus deberes nunca estuvieron perdidos.
—¿Qué?
—Los dejé debajo de tu cama.
Silencio.
—Peeves.
—¿Sí?
—Voy a encontrar la manera de pegarle a un fantasma.
Peeves soltó una carcajada.
Y atravesó el techo.
Mientras tanto, en algún lugar bajo Hogwarts...
Harry Potter avanzaba hacia el enfrentamiento más importante de su vida.
Y Bem Clubber Lang...
Seguía planeando una venganza contra un fantasma. Cada uno tenía sus prioridades...