12/05/2026
Ayer en Tango LOVT de los lunes vivimos un momento incómodo. Un hombre, claramente pasado de copas, quiso entrar de manera agresiva para “pasar a bailar salsita”. Cuando no lo dejé pasar, empezó a insultar y a ponerse violento. Enseguida Mariano salió a apoyar y Javier también, y quiero agradecerles de corazón por cuidar el espacio y a toda la gente que estaba ahí.
Yo me quedé helado un segundo porque había mucha gente, mucha responsabilidad y muchas personas llegando con ganas de disfrutar la milonga tranquilas. Y ahí pensé, una vez más, que estos espacios no los sostiene una sola persona: los sostenemos entre todos.
A veces es cansador llevar adelante un espacio cultural. Hay muchísimo trabajo y energía detrás de cada lunes para que exista este lugar de encuentro. Pero momentos como el de ayer también muestran algo hermoso: cuando la comunidad aparece, acompaña y cuida, todo se hace más liviano y vale la pena.
Gracias especialmente a los habituales, a quienes vienen siempre, ayudan, colaboran y hacen de este espacio algo cálido y humano. Porque el tango no es solamente bailar; también es abrazo, respeto, compañerismo y estar presentes para el otro.
Una vez más quedó claro que Tango LOVT de los lunes no es solo una milonga: es una comunidad. Y esa, para mí, es la verdadera esencia del tango: encontrarnos, apoyarnos, cuidarnos y sostenernos entre todos.
Gracias por estar, por acompañar y por seguir haciendo de este espacio algo tan especial lunes tras lunes.