31/03/2026
💙😇 Ni tiempo de una foto familiar, pero aquí está mi hermosa Layla… la razón por la que empezó todo.
Ella es quien me dio la fuerza para impulsar este movimiento, que aunque muchos vean como mío, en realidad es de todos. Porque sin cada persona que donó, que compartió, que apoyó, esto simplemente no hubiera sido posible.
No es fácil… de verdad no lo es. Detrás de todo esto hay días sin descanso, recorridos, gestiones, cansancio, llegar primero e irme al final. Hay semanas en las que ni siquiera me da tiempo de hacer comida en casa por estar atendiendo cada detalle.
Pero todo vale la pena.
Vale la pena por nuestros niños… porque ellos son amor, son aprendizaje, son la razón por la que seguimos adelante, incluso cuando el cansancio pesa.
Este año también hubo comentarios negativos… sí, los hubo. Pero fueron muchos más los mensajes, los abrazos y las palabras bonitas que me recordaron por qué sigo aquí.
Yo no gano nada con esto… al contrario, a veces hasta parece que ponemos más de lo que tenemos. Pero hay cosas que no tienen precio.
Como lo que viví ayer…
Hannia Tanori, una jovencita con TEA, se acercó a mí, me abrazó y me dijo: “Gracias por hacer esto… ojalá hubiera sido así cuando yo era pequeña, todo hubiera sido tan diferente”.
Y en ese momento entendí todo.
💓 Me quedo con eso… con los abrazos, con las miradas, con el cariño sincero.
Me quedo con la satisfacción de saber que nuestros hijos están siendo vistos, incluidos, celebrados… y que nosotros, como papás, estamos haciendo algo para cambiar su historia.
Le pido a Dios que el próximo año nos permita seguir con este movimiento, con más fuerza, con más amor.
Aquí está mi familia… algunos cansados, otros disfrutando, pero todos felices… porque el corazón está lleno.
Y cuando el corazón está lleno… todo vale la pena 💙💓