14/02/2026
“Jesús estaba conmigo en el bote”, dijo después de pasar ocho horas perdido en el mar.
Miguel, un niño de 10 años en Brasil, salió en una pequeña canoa y de pronto el viento empezó a alejarlo cada vez más de la orilla. Así que poco a poco dejó de ver tierra y cuando se dio cuenta ya había anochecido completamente.
En su casa imagínense la desesperación. La familia y los rescatistas salieron a buscarlo por todos lados, recorriendo el mar en medio de la oscuridad sin parar.
Mientras tanto, Miguel seguía ahí flotando solo, rodeado por el sonido de las olas y la oscuridad total. Así pasaron ocho horas hasta que por fin una embarcación logró encontrarlo y traerlo de vuelta.
Cuando llegó con su mamá, todos pensaban que lo iban a ver temblando o llorando del susto. Pero no, estaba tranquilo. La abrazó y le dijo algo que dejó a todos sin palabras: que durante esas horas no había estado solo, que Jesús había estado con él en el bote.