19/08/2026
“No hay inversión segura. Amar, de cualquier manera, es ser vulnerable. Basta con que amemos algo para que nuestro corazón, con seguridad, se retuerza y, posiblemente, se rompa. Si uno quiere estar seguro de mantenerlo intacto, no debe dar su corazón a nadie, ni siquiera a un animal. Hay que rodearlo cuidadosamente de caprichos y de pequeños lujos; evitar todo compromiso; guardarlo a buen recaudo bajo llave en el cofre o en el ataúd de nuestro egoísmo. Pero en ese cofre—seguro, oscuro, inmóvil, sin aire—cambiará, no se romperá, se volverá irrompible, impenetrable, irredimible. La alternativa de la tragedia, o al menos del riesgo de la tragedia, es la condenación. El único sitio, aparte del Cielo, donde se puede estar perfectamente a salvo de todos los peligros y perturbaciones del amor es el Infierno.“ C.S. Lewis.
Hace unos días leí esa frase y como buena persona que le da vuelta a sus pensamientos, reflexioné a detalle las palabras del escritor C.S. Lewis. ➡️
Los seres humanos detestamos mostrarnos vulnerables.
A veces, inclusive con las personas que nos cuidan y nos profesan amor, nos apena o simplemente nos desagrada mostrarnos como seres vulnerables que requerimos cuidados, palabras de ánimo, ternura, afecto… Sin embargo algo es real y es que no somos piedras: necesitamos de la calidez que nos puede brindar el amor.
Pienso que vivimos en una época en la que es urgente saber que el amor no lo resuelve todo, pero el amor es lo que le da sentido a gran parte de la vida y es imprescindible discernir entre ser mostrarse aparentemente “fuerte” y encerrar el alma en un féretro para que nunca seamos lastimados y lo que significa ser valiente para mostrarse realmente humano e imperfecto.
Mientras respiremos en este mundo, irremediablemente nuestro corazón será herido (incluso por las personas que son importantes para nosotros), sin embargo, el corazón más bonito del mundo no es el que solo muestra la capacidad externa del mismo, sino el que ama y por ello florece por dentro a la vez que también hay partes que se fracturan.
El corazón perfecto, es el que amó.
El humano que amó, es un humano que vi