11/08/2021
Al menos una vez al año, hay que hacer una limpieza profunda del asador. Para ello, lo primero es deshacernos de cualquier resto de ceniza que haya quedado de la temporada pasada, para posteriormente lavar la tapa y el interior con un poco de detergente y agua tibia, utilizando una esponja para eliminar las manchas adheridas y por último, enjuagar y secar perfectamente.
Para evitar que los alimentos que cocinamos en el asador se peguen a la rejilla, es necesario limpiarla y engrasarla, lo que además dará como resultado unas buenas marcas de la rejilla en la carne. El mismo proceso de limpiado y engrasado debe realizarse al terminar de cocinar, mientras la rejilla aún está caliente.
Para la limpiar la rejilla, habrá que precalentarla y luego cepillarla con un cepillo de alambre y mango largo o bien, con una bola de papel estraza. Para engrasarla, habrá que sumergir una toalla de papel en aceite vegetal y frotarlo sobre la parrilla utilizando unas pinzas, cuidando que el aceite no caiga sobre las brasas.
Muchas veces, notamos que la rejilla del asador cada vez es más difícil de limpiar, ocasionando que la comida se nos pegue, a pesar de haberla cepillado perfectamente. En esos casos, en lugar de pensar en cambiar el asador, podemos darle nueva vida y disfrutar de él por varias temporadas, cambiando simplemente la parrilla por una nueva.
Y en este sentido, lo recomendable es sustituirla por una parrilla hecha con hierro fundido, puesto que éstas se calientan mucho más rápido que las rejillas de aluminio tradicionales, con esto lograras unas marcas de parrilla en la carne muy similar a las creadas por los chefs profesionales. Eso sí, con este tipo de parrillas hay que evitar el estar volteando la carne a cada rato.