16/01/2026
Estaba viendo el podcast noche de chicxs, y una chica mando una gran anecdota; Cuanta que se fue de viaje a cancún con toda su familia materna; eran casi 50 pelados, así que rentaron un camión entre todos.
Para su mala suerte el autobús se descompuso a unas horas de llegar al hotel así que pasaron casi todo el día varados sin comida. Cuando por fin llegaron, a todos les rugía la panza pero por la hora y en pleno 30 de diciembre, les iba a resultar difícil encontrar algún lugar abierto para tantas personas.
Así que su papá y sus tíos se fueron a un supermercado a tratar de conseguir pollos rostizados para toda la familia, pero cuando llegaron solo encontraron dos pollos, y para 50 personas hambrientas no serían nada.
Justo antes de llegar a la caja, resignados, vieron a lo lejos a una señora con su hija, que traian un carrito con 20 rostizados, y se dieron cuenta de que ellas habían sido las que se llevaron todo el stock.
Así que los señores organizaron una emboscada: mientras uno se iba por desechables, el otro se formaría en la caja para que pasaran rápido.
El señor comenzó a seguir a la señora y a la hija por todo el supermercado, esperando a que se distrajeran para robarle de su carrito unos cuantos pollos. Madre e hija entraron al área de licores; ambas se distrajeron, dejando por unos segundos el carrito solo, y fue el momento perfecto: era ahora o nunca.
La idea era tomar unos cuatro o cinco pollos para completar con los dos que ya traía. Pero entre los nervios y la adrenalina, intercambió los carritos y salió corriendo con el que traía los 20 pollos. Corría en zigzag por si la señora lo buscaba, y entonces llegó a la caja.
Los hermanos ya estaban haciendo fila, sacaron los pollos del carrito y la cajera cobró con la clásica pregunta:
—¿Encontró todo lo que buscaba?
—Sí, sí, cóbreme rápido, por favor.
Y así fue como papá dejó sin comida a una familia y alimentó muy bien a la suya.
Ay pobrecita la señora, la dejaron sin cena 🥹