22/07/2026
Hubo un tiempo en que ser feliz no costaba nada.
Bastaba una bici, una calle y 4 piedras.
No teníamos celular. No teníamos internet. No sabíamos ni qué hora era, y aun así siempre llegábamos a tiempo a lo que de verdad importaba: estar juntos.
Nos peleábamos por quién le pegaba primero a la piñata. Grabábamos canciones del radio con el dedo listo para que no saliera el locutor.
Coleccionábamos estampas como si fueran tesoros. Y esperábamos toda la semana ese domingo en la mañana frente a la tele.
Las tardes eran largas. Los veranos parecían eternos. Y no lo sabíamos entonces, pero esos días "aburridos" en casa de los abuelos eran, en realidad, los mejores días de nuestra vida.
Crecimos. Nos llenamos de pendientes, de prisas, de responsabilidades. Y de repente, un día, cumplimos 40.
Pero hay algo que no cambió: seguimos siendo esos mismos niños. Los que se reían con nada. Los que corrían descalzos. Los que no querían entrar a cenar porque afuera la estábamos pasando bien.
Y por eso, cumplir 40 no da tristeza. ¡Da felicidad!
Porque llegamos hasta aquí con nuestra gente, con nuestros recuerdos intactos, con las mismas ganas de celebrar que teníamos a los 8 años, cuando una rebanada de pastel lo era todo.
Si te acordaste de aquellos días y se acerca el momento de celebrar un año más, en Sakura salón y jardín tenemos preparada la fiesta retro que estabas buscando.
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