La hacienda de Santa Quiteria envuelve una historia de más de 250 años en los que ha cambiado de múltiples propietarios que se preocuparon por darle renombre. Sus orígenes se remontan a la época de la colonia con una merced real hecha por Santiago de Vera a Juan González de Apodaca del sitio llamado Santa Quiteria. Hacienda y tierras anexas en el correr de los años fueron propiedad de diferentes p
ersonajes de alcurnia que buscaron a todas luces darle el esplendor de una típica hacienda mexicana. La celebración a esta virgen doncella se llevaba anualmente del 11 al 22 de mayo. Ya entrada la época del México libre, esta hacienda toma forma en el año de 1824, iniciando con aproximadamente 3,500 hectáreas para llegar a su máximo de 7 mil hectáreas, teniendo como actividades principales la ganadería, la agricultura y el giro tequilero. En la época del porfiriato, respecto a la ganadería esta hacienda fue proveedora de toros de lidia en la región y en el ramo tequilero fue poco a poco siendo reconocida con el tequila del mismo nombre gracias al esfuerzo de uno de los dueños de nombre Sabás Cruz. Durante mucho tiempo la importancia de esta hacienda en la región fue toral ya que fue propiedad de políticos prominentes y de familias con peso, aunque su fama tequilera nunca se pudo quitar a tal grado que la historia oral señala que fue tanta su importancia que tuvieron que desviar las vías del tren algunos kilómetros para que pasara sobres sus propiedades y poder cargar tequila y mandarlo hasta los Estados Unidos. Esta hacienda contaba con taberna anexa, capilla, casas para peones y el edifico de la casa grande, además de ser una comisaría política del municipio de Amatitán. Después de la Revolución Mexicana y con el comienzo del agrarismo, al igual que la mayoría de las haciendas, se comienza a segmentar drásticamente y de tener en su última etapa de esplendor más de 2000 mil hectáreas queda reducida a poco menos de cuatrocientas, perdiendo todo actividad económica debido a que la mayoría estaba cultivada de mezcal. Después de desmembrarse por motivos agraristas, la familia Pulido Gómez trató por todos los medios mantenerla, sin embargo los costos de manutención los absorbieron y tuvo que ser vendida y fue pasando por muchas manos hasta destruir la mayor parte del casco, hacienda y corrales. A finales de los años 80´s del siglo pasado, una familia tradicionalmente agavera, adquiere esta propiedad y fue poco el tiempo para que todos ellos se enamoraran del casco y lo predios. Poco a poco, con amor y trabajo fueron restaurando y acondicionando el lugar para dedicarlo a la cría de ganado bovino de las razas Limousin y Piemontese, ganado ovino de raza Pelifolk, además de un gusto apasionado por los caballos. En la actualidad la Hacienda Santa Quiteria es un placentero lugar que resulta ser una visita obligada de la Ruta del Tequila y que abre sus puertas al público para eventos así como para cabalgatas.