17/05/2026
"No solo había borrado su propio Nombre del Libro, sino que recuperó la Inmortalidad para todos los de su especie".
Esto le dijo el Gran Rey Enma, como portavoz de los Diez Jueces Infernales, al Gran Emperador de Jade.
Y el Soberano se lo pensó muy bien. Envió mensaje de Paz al apodado Wukong y le dijo que gustoso le "concedería el honor" de ser cuidador de las cuadrigas y establos de los caballos celestiales de plata.
4o y 5o grados de Inmortalidad: El Elíxir, los Melocotones y las Calabazas.
El Mono aceptó gustoso, consintiendo celebrar su nuevo nombramiento en el Palacio de la Reyna Madre. Ahí bebió hasta la embriaguez y estaba contento en su corazón, hasta darse cuenta de que tal "honor" no era tal. Y entonces, en su sorda Ira, usó su magia para adormecer a todos los convidados y apuró todo el vino Imperial de los Dioses. Y no contento con ello, visitó los jardines ocultos tras el Palco del Este, donde la Luna azul era visible cada mil años, haciendo nacer melocotones de las más variadas clases: Unos surgían cada tres mil años irradiando su plateado reflejo, otros cada siete mil con dorado resplandor, y otros inclusive cada diez mil años en purpúreo esplendor. WuKong los probó todos. Y después de ello, terminó, en su curiosidad, en el palacio de Tush*ta, donde encontró un antiguo Laboratorio, y ahí, vio calabazas rellenas. Tenía tanta hambre en su furia contenida, que devoró las mismas (eran cinco) junto con su contenido, sin saber que había ahí la potencial inmortalidad para todos los moradores celestes.
Y así, no pudiendo contenerse más, arremetió con gran estruendo en el cielo, demandando que tal humillación no era digna de alguien como él.
Fue hasta entonces que el Emperador comandó al alto general de sus ejércitos el someter a tal alborotador.
Erlang Shen, también sobrino del Emperador, mantuvo al margen a WuKong durante 300 rondas, sin que ninguno de los dos pudiese superar al otro en combate, tanto táctico como mágico. Gracias a la capacidad de su Tercera Vista (Tercer Ojo mágico), pudo rastrear a WuKong siempre que este se transformaba para ocultarse, hasta que decidió solicitar ayuda no solo de su leal perro, sino también del sabio LaoZi.
El Sabio taoísta Séptuplemente Inmortal había forjado un Brazal-Anillo de Oro de Sol Rojo durante 49 noches a la Luz de la Estrella nacida en su hornilla, y había destilado el Oro durante 7 ciclos lunares consecutivos hasta que devino en Diamante. Por ello, tal artefacto era capaz de contener y minimizar los poderes inclusive de los Guerreros Inmortales coronados tres veces. Y justo así, es que WuKong fue sometido.
Se le decretó t0rtura y posterior ejecución en el Cielo, pero ninguna de las ordalías ni de los intentos de terminar con su existencia fueron ni un mínimo de efectivos. Fue así como el sabio LaoZi supo la verdad y el porqué WuKong había desarrollado tantas "capas" de Inmortalidad.
6o grado de Inmortalidad:
Al saber el Sabio que sus Píldoras de Inmortalidad habían sido devoradas por el pillo, decidió destilarlo en su Gran Horno alquímico de Ocho Trigramas para así recuperarlas junto al Elíxir de Inmortalidad. Estuvo 49 días con sus noches en ese oficio, a pleno fuego.
Pero, WuKong se ocultó en una esquina del oeste del horno, donde solo había humo y no fuego. Así, desarrolló la Visión de Oro, mediante la cual pudo desde entonces ver más allá de cualquier disfraz demoníaco, pero el humo se convertiría en su debilidad subsecuente.
Cuando el Sabio LaoZi abrió la hornilla esperando encontrarse solo con cenizas, ¡cuál no sería su estupor al ver al mono no solo vivo, sino más fuerte que antes!
No había ya otro remedio, sino conjurar al Buda Amitāyus, el Buda de la Vida Eterna.
7o. Grado de Inmortalidad: la Memoria y la Aprehensión Iluminada del Vacío.
"Escucha, oh Sabio de los Ojos Dorados, cuyo Esplendor es igual al Cielo. La Medida de la Eternidad cabe en una mano, ¿puedes tú aprehenderla? Tan solo un grano de arena del tiempo, puede medirla y también trascenderla", le dijo la Voz imponente y suave del Buda.
WuKong pensó que con sus poderes de sabio taoísta, podría "saltar", yendo más allá del tiempo y saliendo de su jurisdicción. Y así lo hizo: estando más allá de tiempo, fuera del tiempo, meditando en el Silencio del Vacío. Pero, cuando iba a llegar a su centro inmóvil, una gran columna dorada lo distrajo: esta columna brillaba con las mil opalescencias del Sol, y le hacía pensar en los reflejos de las plumas del Pavo real de las mansiones que una vez había alcanzado a vislumbrar en sueños. De cuando era un simple mono, aterrado del Vacío. Se preguntó si esa Columna era la que señalaba el fin del límite de todo lo conocido. Abrió sus ojos de resplandor dorado, y entonces vio la Verdad: Esa columna no era sino el dedo anular del Buda. Él lo había logrado contener, aún con toda su furia, en la palma de una de sus manos.
Entonces, en ese Instante Eterno, la comprensión vino a Él. Y con ello, el saber de que su ego había sido finalmente derrotado.
Así, aceptó la consecuencia de sus pasados actos y fue puesto en restricción dentro de la Montaña de los Cinco Elementos por 500 años.
--Autor: (C) DarkAlchemist/Dr. Faustus.
Todos los derechos reservados.
--Ilustración: "Duelo" del Buda y Sun WuKong para su prueba de grado de Aprehensión del Vacío. Reproducciones de manuscrito por: (C) Ardh'aeshir Aser/Christoph Wagner.