20/09/2021
Amarte a ti misme no siempre es un proceso hermoso. Es difícil. Te puede romper. Puede desgastarte. El amor propio nace en las trincheras de nuestros momentos más oscuros, por eso la luz se siente tan bien cuando finalmente la encontramos.
Me recuerdo a mí misme todos los días que tengo la fuerza para tocar donde me duele. Le diré a mi dolor que no tema, pues sanar es un proceso seguro y soy un ser digno de ello.
En la agonía de la curación, puedo abrirme una y otra vez para aprender que las cosas de las que pensé que me había curado todavía necesitan ser nutridas. No hay fallas... solo florecen nuevas oportunidades de ejercer un sentido de amor propio más elevado.
El amor propio no es un proceso que ofrezca una solución finita. Es un compromiso de por vida con une misme.
Decido creer en el amor, comenzando por mi persona.
¿Y tú?
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