14/05/2026
Aquel agosto del 2014, un pescador de nombre Igor Vorozhbitsyn, con 42 años, recorría la gélida región de Yakutia, en Siberia, Rusia, buscando su rincón de pesca favorito. Aquel entorno lucía calmado y lejano, cobijado por una vegetación indomable.
Súbitamente, un enorme oso pardo lo embistió desde atrás. La bestia lo tumbó y empezó a destrozarle el rostro, la garganta y el tórax. Resultó un episodio espantoso, e Igor careció de segundos para responder o intentar protegerse.
Justamente mientras la agresión se volvía mortal, sucedió algo imprevisto. Su aparato celular comenzó a repicar con potencia. La melodía de llamada era el tema "Baby" de Justin Bieber, con máximo volumen. El estruendo brusco y extraño espantó al animal. En ese segundo, el oso frenó su furia y escapó velozmente hacia la espesura.
Igor quedó lastimado, pero vivió. Consiguió solicitar auxilio y otros pescadores que andaban próximos corrieron para auxiliarlo. Lo resguardaron y le curaron los tajos y golpes en el semblante y cuerpo. Afortunadamente, sus daños no fueron letales y superó el encuentro.
Después, Igor confesó que no lograba asimilar tal milagro. Reveló que su nieta le instaló ese timbre de broma. Nunca sospechó que terminaría rescatándolo de la muerte.
Especialistas en fauna comentaron que los sonidos potentes y súbitos logran espantar a los osos y pausar las agresiones por un momento. Aquello que inició como una sencilla jornada de pesca acabó siendo un choque que amenazó la vida de Igor y terminó con un desenlace asombroso y bizarro.