27/07/2020
Cuando entendí que me merecía más supe exactamente lo que tenía que hacer. Aunque el camino seguro que no iba a ser fácil... merecería la pena intentarlo.
Me he dejado llevar toda la vida por la marea. Todo, o casi todo, me venía bien. Creía, ilusa de mi, que no podía aspirar a mucho más. No es que dudara de mi valía, ni de mis capacidades. Siempre he sido una mente inquieta, muy creativa, social, muy emocional, sentimental y romántica...me flipan las historias de amor (algún día os diré mis pelis favoritas y lo entenderéis 😝). Sin embargo, estaba bloqueada. No sabía dónde enfocar mis esfuerzos, desarrollar y potenciar esos aspectos de mi personalidad.
Una de las cosas que agradezco a que mi cabecita rule 24/7/365, es que conseguí dar con la clave. Puse el foco y fui a por ello con todas mis ganas. Hoy puedo decir que hago lo que me gusta, que me hace sentir bien y motivada cada día... con ganas de aspirar a más. No va a ser fácil porque los comienzos no lo son. Emprender es un trabajo duro y arriesgado... pero rendirme no está entre mis planes.
Sin duda el mundo nupcial está muy tocado actualmente. Pero oye, te aseguro que las he pasado muy p...s y esto no va a poder conmigo. Vamos, solo faltaría 😉
La vida es un ratico y conformarse con menos de lo que mereces, no es una opción. Yo ya lo he entendido, ¿y tú?