27/05/2026
Hace años, ofrecer servicios de catering sin registro sanitario, sin instalaciones adecuadas y sin medios de conservación podía considerarse incluso un delito contra la salud pública. Y sinceramente, no era ninguna exageración.
Porque manipular alimentos para grupos sin control de temperaturas, sin cámaras de refrigeración, sin vehículos isotermo o sin unas mínimas condiciones higiénicas pone en riesgo a las personas.
Hoy parece que todo vale.
Cualquiera desde una casa, un local sin adaptar o un “chamizo” se ve capacitado para ofrecer caterings para cumpleaños, comuniones, jubilaciones o eventos privados. Y no, no es normal.
Pensad simplemente en algo básico: ¿qué capacidad tiene la nevera de una casa para almacenar comida de 30 o 40 personas manteniendo la cadena de frío correctamente? Es imposible trabajar de forma seria sin infraestructura.
Y luego está la parte laboral. Porque cuando ponen a trabajar a familiares o conocidos sin asegurar, sin formación y sin control, además del intrusismo aparecen otros problemas todavía más graves.
En Doña Col llevamos años invirtiendo en cocinas, obradores, registros sanitarios, vehículos adecuados y personal profesional porque entendemos que alimentar personas no es un juego.
Ahora, con la próxima apertura de Doña Col en Málaga entre 2026 y 2027, empezando una nueva instalación desde cero, vuelvo a reafirmarme en lo mismo: hacer las cosas bien requiere medios, inversión y responsabilidad.
Una cosa es cocinar en casa. Otra muy distinta es dedicarse profesionalmente al catering.
www.donacol.es