30/10/2026
Todo empezó con una primera videollamada y una selección de flores.
Con Lucía fuimos viendo colores, texturas y combinaciones hasta encontrar ese punto en el que el ramo empezaba a sentirse suyo.
Rosas en blancos y rosas, calas, eucalipto y pequeños detalles florales fueron dando forma no solo a su ramo, sino a todo el universo que lo acompañaría ese día: prendidos, cúpulas y piezas pensadas para hablar el mismo lenguaje.
Y después llega la parte más bonita: verlo todo fuera del taller, acompañándola de verdad.
Gracias, Lucía, por confiar en nosotras para crear una parte tan especial de vuestra boda. Y gracias también por dejarnos compartir estas imágenes tan bonitas.
Porque un ramo personalizado no consiste solo en elegir flores que combinen. Se trata de que, cuando llegue el día y lo tengas entre las manos, sientas que ese ramo tenía que ser precisamente el tuyo.