15/12/2025
Recuerdo llamar a Lorena para decirle que quería que fuera ella la que me hiciera mi vestido de novia.
Le mandé un boceto de algo que había dibujado hace años. Ella esbozó una carcajada porque, claro, yo dibujante no soy, pero la idea la tenía fija en la cabeza desde hace tiempo.
Quien me conoce sabe que rehuyo de tendencias y moda, yo tengo mi propio estilo, generado gracias a mi madre y mi abuela, mis modelos a seguir. Y quien las conoce, sabe a lo que me refiero.
Llegó el día de mi boda y lo que me fascinó es que todas mis invitadas me decían: “Este vestido es muy tú, Carla”.
Tras la boda, todos los mensajes que recibía eran del mismo modo: “El vestido era muy tú, Carla”.
Pues así fue.
Lorena supo captar mi idea y estilo desde nuestra primera conversación, y cada prueba fue una experiencia increíble ¡el proceso de diseñar el vestido junto a ella, que es una apasionada de su trabajo, fue de las experiencias más enriquecedoras de mi vida!
Cierto es que en nuestra primera cita, yo estaba embarazada de casi 8 meses, y ella me ponía telas y nos imaginábamos ya el resultado ¡Incluso me tomó las medidas! Su equipo no daba crédito ;) pero todo salió perfecto.
Nuestra segunda prueba fue al mes de dar a luz (os podéis imaginar) teniendo una bebé lactante, con lo que eso conlleva…
Prueba tras prueba, el vestido iba cogiendo forma. Sin prisa, con mucha tranquilidad e ilusión.
Hubo confesiones, conversaciones entre amigas, brindis y sorpresas.
No pude elegir mejor, Lorena. Estoy inmensamente agradecida.
A ti, por tu templanza, tu generosidad, tu sencillez, tu trabajo y tu exquisito gusto por hacer las cosas bien.
🤍💒👰🏻♀️