02/04/2026
Reflexiones de un padre de un adolescente con en el Vamos a de nuevo 😉
Mover los dedos con rapidez cuando la emoción lo desborda. Hablar a mil por hora cuando la inseguridad asoma. Esforzarse el doble para ensayar una conversación y sentir que, por fin, encaja en el grupo.
A los ojos de muchos, algunos comportamientos de mi hijo Borja pueden resultar “raros”. Pero para nosotros, son el lenguaje de su esfuerzo y su alegría.
El otro día, hablando con mi mujer sobre los avances de la Inteligencia Artificial, surgió la pregunta inevitable: “Si mañana descubrieran una ‘vacuna’ o una ‘cura’ que eliminara las particularidades de Borja... ¿se la pondríamos?” La respuesta fue un no rotundo.
No cambiaría a Borja por nada del mundo. No cambiaría su , ni su forma de ver la vida, ni todo lo que hemos aprendido (y desaprendido) gracias a su autismo. Su neurodiversidad no es una enfermedad que haya que curar, es una identidad que hay que comprender.
Sin embargo, si tuviera el poder de cambiar algo, no sería a él. Sería a nuestra sociedad. Cambiaria este entorno rígido por uno más amable. Cambiaría las miradas de juicio por manos extendidas. Porque el verdadero obstáculo no es el aleteo de sus manos o su dificultad para vocalizar; el obstáculo es un mundo que aún no sabe dar espacio a lo diferente.
Este año, el lema es claro: .
Hagamos que el esfuerzo de Borja y muchas otras personas por encajar sea menor, y nuestro esfuerzo por incluir sea mayor. 💙