12/06/2026
Ayer hice la preboda de Lorena y Manuel.
Hasta ese momento, no había pasado lo habitual: solo llamadas, mensajes y la típica organización previa de una boda. Ellos confiando en alguien que todavía no habían vivido en persona. Yo trabajando con dos nombres y una historia que aún no había visto con mis propios ojos.
Y eso cambió en cuanto nos encontramos.
No fue una sesión de fotos “al uso”. Fue primero tomar algo sin cámara en medio, hablar de cosas que no entran en un timing, y dejar que la conversación hiciera lo que hace siempre cuando es sincera: bajar defensas.
Ahí empieza todo lo demás.
Porque las fotos no se construyen en el clic. Se construyen en el rato anterior, cuando ya no hay extraños delante, sino dos personas que empiezan a sentirse cómodas en un sitio nuevo.
Y ahora viene lo curioso.
Se casan este sábado día 13.
Un número que muchos esquivan y que Lorena, con esa forma suya de mirar las cosas, ha decidido llevar justo al otro lado: convertirlo en fecha elegida, no evitada. Como si el destino no se evitara, sino que se reescribiera.
Después de ayer, ya no hace falta imaginar demasiado.
Ya sé cómo se miran cuando nadie les pide posar. Ya sé cómo encajan cuando dejan de pensar en la cámara. Y eso cambia por completo lo que va a pasar este sábado.
Lo que viene no es una sesión.
Es continuidad….
Gracias pareja por haberme confiado esta etapa 🤍