05/10/2026
Volver a Hacienda Nadales con Juan y Olivia tenía algo especial.
Esta vez no había ceremonia esperando, ni invitados, ni discursos, ni un horario que cumplir. Éramos ellos, el mismo lugar donde días antes habían vivido tanto y todo el tiempo por delante para disfrutarlo de otra manera.
Y qué pareja…
Después de compartir con ellos la boda, volver a tenerlos delante de mi cámara fue facilísimo. Juan y Olivia tienen esa conexión que no necesita demasiadas indicaciones. Les dejas estar, les das espacio y empiezan a pasar cosas.
Además, hacerlo de nuevo en Hacienda Nadales fue un acierto. Es uno de esos lugares que te ofrece posibilidades por todas partes y que cambia completamente cuando puedes recorrerlo sin las prisas propias de una boda.
Por eso me gustan tanto las posbodas.
No se trata simplemente de volver a ponerse el vestido y el traje para hacer unas cuantas fotos más. Es tener la oportunidad de hacer todo aquello para lo que el día de la boda quizá no hubo tiempo. Sin invitados esperando. Sin mirar el reloj. Sin pensar en lo siguiente.
Y, sobre todo, con algo que ya no se va a repetir: sois recién casados, vuestro traje vuelve a salir del armario y todavía tenéis muy reciente todo lo que acabáis de vivir.
Si alguna vez dudáis sobre hacer o no vuestra posboda, pensadlo así: el vestido lo vais a guardar igualmente.
Yo prefiero que antes tenga una última historia que contar.
Juan y Olivia, gracias por volver a ponéroslo tan fácil. Ha sido un auténtico placer contar vuestra historia desde el principio hasta aquí.