02/09/2026
Te cuento una historia...
"Cuando conoces a Dios, no necesitas tener fé."
Esta sería una buena frase para resumir la experiencia de la montaña sagrada, Sri Pada, el Pico de Adán, en Sri Lanka.
Tras 7.000 escalones, la montaña sagrada me reveló algo hermoso, algo que me llevé conmigo para mi día a día.
Los objetivos en la vida son como peregrinajes.
Eliges el camino, eres concreto, eliges el día, haces el plan: qué necesitas, qué has de llevar, cuándo vas a llegar y cuándo vas a regresar, dentro de lo que se puede planear, y solo queda una cosa: empezar a caminar.
Paso a paso, en presencia, en devoción.
Caminar un paso tras otro, sin correr y sin detenerte.
Solo seguir caminando, continuar en movimiento.
Puedes encontrar sorpresas, imprevistos, pero lo más importante, lo que asegura el éxito, es seguir caminando.
La mente intenta jugar, las emociones fluctuan, el cuerpo se cansa, pero lo más importante es continuar disfrutando de cómo cambia el paisaje, y sobre todas las cosas, continuar caminando.
La actitud que se toma ante el camino también es importante: Puede ayudar a sentirse más ligero o más pesado 🪶.
Una actitud positiva, un entorno positivo, un clima adecuado, empujan hacia delante — y la devoción y el amor llenan de agradecimiento.
Y no es fácil ni difícil.
Simplemente es, y el único que ha decidido ir por ahí es uno mismo.
El único responsable de haber emprendido ese camino.
¿De qué serviría la queja, los malos pensamientos, la culpa, más que para dificultar tus propios pasos?
Si tienes alguna historia de un camino, trekking o peregrinaje que compartir, cuéntame en comentarios!