03/10/2018
Buenas tardes. Otra vez miércoles, día de Mercurio, patrón del comercio e inventor de todas las artes, el Hermes griego y el etrusco Turms, Lug de los celtas y Wotan-Woden entre los gautas y los sajones, de ahí el inglés wednesday, día del dios tuerto que se ahorcó de un árbol para aprender el lenguaje sagrado de las runas. Y ya que estamos con lo sagrado, también es el día de la reseña semanal. Y volveré a hablar de discos más o menos raros y preferiblemente baratos, de momento no rebasamos el techo de los 50 céntimos.
Al 12” de hoy ni le quité la etiqueta del precio, y no lo hice porque este “Don´t run away” de MYXOMA (Discomagic, 1984) es uno de esos manás que le caen a uno del cielo de Pascuas a Ramos: estamos ante una de esas ediciones semilegendarias del primer -y más notable- italodisco, ya sabéis, aquellas por las que hay pajeros ahí fuera dispuestos a pagar hasta 100 gallifantes o más (al menos según El Oráculo-Discogs) por una copia en el estado en que me encontré la mía (VG/VG+ según la cuenta de la vieja). Calculando a ojo la transacción me ha salido con un tropecientos por cierto de beneficio, y lo compré a ciegas, sólo porque aparecía el logo de Discomagic. ¿Como era aquello de los tontos y la suerte?
Siempre que intento explicar de qué va el italo clásico a un borracho trato de dividirlo en tres bloques genéricos: uno sería el “cheesie y babosín”, el de las y los típicas guaperillas casi haciendo playback, melodías tan entrañables como ramplonas, y, en definitiva, el del exploitation del género en su máximo esplendor comercial. Ya sabéis, Sabrina, Den Harrow, Ryan Paris...esa banda. El segundo bloque sería el “cósmico-espacial”, ese hinchadísimo de vocoders y melotrones, que habla de amores imposibles entre terrícolas y ummitas, deudor de la tradición más disco, el rollo espacial europeo tardo-setentas, las experimentaciones “moroderianas”, etcétera. El mítico Spacer Woman, podría valer de paradigma. Y el tercero, y en el que yo encuadraría este síngol, sería el rollo “nueva olita-siniestrillo”, que aunque sea vagamente puede encajar con el tecnopop más oscuro de unos Human League, o incluso con la cold wave francesa más amable. Un poco el sonido que tratan de rescatar Dark Entries y compañía. Esta clasificación naturalmente me la acabo de sacar de la manga pero yo sé que me creéis.
Y es aquí donde se movieron Myxoma. El proyecto, como viene siendo habitual en estas lides, surge con la colaboración ex profeso de varios habituales de esta escena italo que empieza a despuntar. Colaboración que, al menos bajo este nombre, nace y muere con este maxi. Ellos son Giuseppe Mincioni, Walter Tonin (que muy probablemente se llamará Gualterio) o el compositor con uno de los apellidos más entrañables del planeta, Leonardo Popolo. Todos tienen un historial reseñable pero me voy a centrar en el que aparece entre bambalinas en otras producciones muy valoradas en esta casa: el ilustre y nunca suficientemente ponderado Mincioni, responsable de zambombazos como el “Body heat” de Fockewulf 190, otro must del sonido “nueva olita-siniestrillo” del que hablábamos antes. A las voces, aunque sin acreditar, tenemos a otro de los grandes, nada menos que Fred Ventura, una figura que ha puesto su privilegiado tímbre al servicio de un puñado de clásicos del género, como los Fockewulf 190 ya citados, el también cotizado Burn on the flames de Paul Paul, su propio proyecto personal Fred Ventura, su aventura presente con Italoconnection, además de un buen puñado de colaboraciones con artistas del ahora.
En Don´t run away está todo lo que tiene que estar en este tipo de trabajos. Lamentablemente no hay nada risible que le de más valor al disco del que ya tiene per sé, y es que es un tema redondo de pop electrónico y además es extremadamente pinchable: bombo resultón, melodía ultra pegadiza, unos vocales que no chirrían y un aura oscurita pero sin alejarse del umbral del para todos los públicos, de esta que da el punto justo de calorcito en la tripa, un poco como de los primeros 20 minutos de las soundcloud esas que os gustan. Además la carpeta tiene un diseño bien crunchie, con su sobriedad y su punto minimalist touch. Nada sorprendente teniendo en cuenta que a los pinceles tenemos a ese árbitro del buen gusto que es Mirco Pagano, otro tipo con apellido top five.
Poco más que añadir, un epé bueno, bonito y para nada barato a no ser que seas uno de esos inadaptados que se pasa periódicamente por los cash converters y demás foros de la marginalidad a buscar flores entre la basura, y claro, con perseverancia, a veces suena la flauta. En los comentarios os pongo un link con you tube para que juzguéis en base a las entendederas de las que os haya dotado Dios en su infinita bondad y sabiduría.
Para acabar tiraré de anécdota, y es que aquí donde me véis yo soy muy, muy amigo de Fred Ventura (y de Jon Kortajarena, y de Belén Rueda, y, ojo, también de los The Wizards, ya os lo contaré cuando toque). Nos conocimos cuando vino a Bilbao con Italoconnection, y a parte de confesarme que fue punki antes que estrella del infrapop y que le flipaban los Clash y los Discharge, nos cantó una cappela del Don´t run away inventándose la letra que me pone el corazón contento y lleno de alegría cada vez que me pongo el disco. De esto puede dar fe WLDV - We Love Dolce Vita, yo nunca me invento nada.