05/08/2026
Hay meses que pasan… y hay meses que se esperan durante todo un año.
Agosto no llega a Benamejí como un mes cualquiera. Llega envuelto en recuerdos, en promesas, en el aroma de los nardos recién cortados, en el rojo de los claveles y en el sonido de unas campanas que anuncian que el cielo vuelve a fijar su mirada en nuestro pueblo.
Hoy comienza la espera más hermosa.
Quince días nos separan de ese instante que ningún corazón benamejicense sabe explicar con palabras: el momento en que nuestra Madre abandone su Santuario de Jesús el Alto para volver a abrazar a sus hijos.
Quince días para preparar las calles, los altares y las flores… pero, sobre todo, para preparar el alma.
Porque cuando la Virgen de Gracia baja a Benamejí, no solo desciende una imagen. Baja una Madre que conoce el nombre de cada uno de sus hijos; la que ha secado lágrimas en silencio, ha sostenido tantas esperanzas y ha caminado junto a generaciones enteras que aprendieron a llamarla simplemente Madre.
Ella vuelve para llenar nuestras casas de consuelo, nuestras familias de esperanza y nuestro pueblo de esa Gracia que solo Dios quiso derramar plenamente sobre María.
Y mientras el calendario avanza, el corazón ya corre hacia el 15 de agosto. Porque quien ama a la Virgen sabe que la espera también forma parte del encuentro.
Que estos días nos encuentren unidos en la oración, en la ilusión y en el inmenso privilegio de volver a recibir a nuestra Patrona.
Porque muy pronto volveremos a verla recorrer nuestras calles.
Muy pronto volveremos a sentir que el cielo pasa por Benamejí.
Muy pronto volveremos a escuchar cómo un pueblo entero rompe el silencio para proclamar, con una sola voz, el nombre de la Mujer que cambió nuestra historia.
¡Viva la Virgen de Gracia Coronada!
¡Viva nuestra Madre!
¡Viva nuestra Patrona!
¡Viva nuestra Alcaldesa Perpetua!
¡Viva la Llena de Gracia!
¡Que viva por siempre la Madre de Dios!
📸 Foto MariCarmen