17/09/2026
🐗 La huella del un jabalí destaca por ser corta, robusta y estar adaptada para soportar su peso. Es casi tan ancha como larga. Sus pezuñas son redondeadas y suelen estar unidas o muy juntas por la base. En terrenos blandos, marca con mucha frecuencia las pezuñas traseras llamadas guardas, las cuales se abren y ensanchan en la parte posterior de la huella a diferencia de otros ungulados como los ciervos, gamos, corzos.
Sus pezuñas suelen medir entre 4 cm los jabatos y entre 8 y 12 cm en adultos grandes.
🫎 La huella del corzo es la más pequeña entre los ungulados europeos. Se caracteriza por su forma de corazón invertido y es de un tamaño aproximado de 4 a 5 centímetros de largo por 3 de ancho.
Puede coincidir en tamaño con la de un jabato joven, pero mantiene la diferencia al ser más alargada que ancha.
Aunque también puede marcar las guardas en terrenos muy blandos o en plena carrera, siendo más dificil al estar más elevadas, estas aparecerían justo debajo de las pezuñas principales y no tan abiertas hacia los lados como en el jabalí.
Comparando con la mano humana, podríamos encontrar la lógica de la disposición de las pezuñas y las guardas de los ungulados.
El dedo pulgar desaparecería, los dedos índice y meñique serían las guardas y los dedos corazón y anular serían las pezuñas principales. Así nos podemos hacer una idea sobre la evolución de las especies