26/08/2019
"Una mujer quería comprar un hermoso arreglo floral, así que fue a buscar a un buen florista que era famoso por los sorprendentes arreglos florales que hacía, pero cuyos precios obviamente también eran un poco elevados debido a la calidad de su trabajo.
El florista le cotizó el arreglo floral a la dama y a ésta le pareció extremadamente caro, así que el florista le preguntó cuanto le parecía que ella debería pagar por ese arreglo floral, a lo que ella respondió "X" cantidad.
"Verá usted", dijo la dama "las rosas cuestan tanto, las gerberas cuestan tanto, las Lilis cuestan tanto, la canasta cuesta tanto, el oasis y el follaje cuestan tanto. Así que, creo que ese es el precio justo".
El florista aceptó el trato y le prometió sus flores para la fecha pactada. La dama se fue encantada a platicarle a sus amistades el fabuloso trato que había hecho y presumiendo lo inteligente que era.
Se llegó el día de la entrega del arreglo floral, y la dama estaba ansiosa de recibirlo. Cuando tocaron a la puerta y ella vio al florista con la enorme caja, se apresuró a abrirla para ver el hermoso arreglo floral, pero para su sorpresa, la caja sólo traía: rosas, gerberas, Lilis, oasis, follajes y hasta la canasta.
La mujer enfurecida reclamó al florista: "¡¿Cómo pudo haberme hecho esto a mí?, ¡se supone que yo pagué por un arreglo floral!".
A lo que el florista respetuosamente respondió: "No señora, usted pagó por la materia prima, nunca pagó por mi tiempo y mi trabajo, así que si algo falta en esta caja, tiene que pagar por él. Con su permiso."
Moraleja: Cuando compras un arreglo floral, no estás pagando por las flores únicamente. Estás comprando: el arreglo, los conocimientos, el tiempo, el esfuerzo, la habilidad, la dedicación y el amor que van en el arreglo floral.."