18/04/2025
El fanatismo no nace de la convicción, sino del vacío interior.
Cuando alguien no se gobierna a sí mismo —cuando no piensa, no cuestiona, no se hace responsable de su libertad—, siempre terminará buscando a alguien que piense por él, que decida por él, que lo arrastre.
Y así, se convierte en seguidor ciego, en devoto del poder, en borrego que aplaude su propia obediencia.
No estamos hechos para adorar líderes, estamos hechos para gobernarnos.