15/05/2026
He recorrido ya más de la mitad de mi vida, y si algo puedo decir con certeza, es que ha sido una vida plena. Una vida de aprendizajes, de caídas y levantadas, de pérdidas que dolieron y de bendiciones que llegaron para recordarme el amor de Dios.
Siempre he sentido que soy una hija privilegiada del Creador. He tratado de caminar de su mano, permitiéndole guiar mi vida, aun cuando sigo descubriendo cuál es realmente mi propósito.
Quizás mi mayor reto ha sido dejar atrás la victimización y aprender a reconocer mi verdadero valor. Entender que la vida no se trata solo de sobrevivir, sino de crecer, servir, amar y estar presente para quienes nos necesitan.
No conecto con la mentira, la hipocresía ni las apariencias; Con los años aprendí a valorar la honestidad, la paz y la autenticidad.
Pero si hay algo que realmente me llena el alma, son mis hijos. Dios me confió la vida de dos seres maravillosos, y he intentado formarlos desde el amor, el respeto y la fe.
Hoy puedo decir con orgullo que se aman, se cuidan y se tienen el uno al otro como verdaderos amigos y cómplices.
Qué privilegio tan grande…
Qué orgullo tan inmenso…
que me llamen mamá.
También agradezco profundamente a cada persona que ha pasado por mi vida. Todas, de alguna manera, han tenido un propósito: enseñarme, fortalecerme y ayudarme a entender qué merezco, qué no debo permitir y cuándo simplemente es momento de decir: “ya basta”.
Hoy abrazo mi historia con gratitud.
Con sus luces, sus sombras y cada lección que me convirtió en la mujer que soy.
Recibo Feliz la llegada de mis 50 Primaveras..
*
*Ese hombre es como un árbol plantado junto a los arroyos: llegado el momento da su fruto, y sus hojas no se marchitan. ¡En todo lo que hace, prospera*!―
Salmos 1:3*
Estilismo y Set Fotográfico:
Fotografías: .fotos
Maquillaje y Peinado:
❤️