09/08/2022
Cuanto antes duerma en su cama, mejor.
Cuanto antes empiece a probar alimentos, mejor.
Cuanto antes deje la teta, mejor.
Cuando antes lo pongas de pie para que camine, mejor.
Cuanto antes le quites el pañal, mejor.
Cuanto antes le enseñen a leer y escribir, mejor.
Cuanto antes...
Cuanto antes...
¡Cuánto daño hacen eso «cuanto antes»!,¡Qué prisa tenemos como adultos en ir quemando etapas!
Tenemos esa visión adultocentrista en la que nos olvidamos escuchar lo que nuestros hijos o hijas nos dicen que necesitan, quieren o están preparados. (Porque si escuchamos, nos lo cuentan incluso antes de que sepan hablar)
Adelantar procesos no es «mejor» sino todo lo contrario, porque a veces ralentizaremos el auténtico ritmo, podemos provocar lesiones y daños, minar su autoestima o simplemente porque estamos ninguneando su derecho como persona a decidir acerca de su cuerpo.
Cada persona necesita su tiempo para madurar, no es culpa de nuestros hijos o hijas que la sociedad no esté preparada para esperarles, debemos encontrar la manera de no escuchar todas esas voces que nos impiden escuchar la única importante en todo esto, la de nuestra cría.
TOMADO DEL MURO DE MAMÁ DIBUJA