07/02/2026
Anoche empecé a trabajar desde las 11:30 p.m. y aquí sigo, ya cerrando este gran evento después de muchísimas horas de logística, coordinación y servicio para más de mil personas.
Ha sido un día intenso. El cuerpo está cansado y la mente cargada de nervios, porque cuando amas lo que haces te exiges, te preocupas y quieres que todo salga bien.
Cuando venía camino al evento puse música en el carro y se me bajaron las lágrimas. No eran lágrimas de agotamiento… eran lágrimas de gratitud. Sentí una llenura enorme en mi corazón y solo podía darle gracias a Dios.
Le agradecí una y mil veces por la vida, por la salud y por permitirme hacer con tanto amor lo que hago. Le puse en sus manos cada detalle del trabajo, cada persona atendida y cada plato de comida que llegaría a un hogar.
Pensé en cuánta gente pasa por nuestras manos, cuántas familias se llevan comida gracias a nuestro esfuerzo y cuántas personas tienen trabajo por lo que hemos construido con sacrificio y pasión.
Sí, hay ansiedad. Sí, hay nervios. Sí, hay cansancio. Pero eso no nos hace menos capaces; al contrario, nos hace más conscientes de nuestra responsabilidad y de nuestro propósito.
Hoy reafirmo que vinimos a esta tierra a servir, a amar y a ser instrumentos de Dios. Y aunque estoy agotada, mi corazón está profundamente agradecido y lleno de paz. 💛
Eventos Luna Verde