18/01/2020
Una Casa Azul, cerrada como centro cultural desde 2018, comienza ahora a desintegrarse físicamente, para quedar en el corazón de quienes la habitamos como un lugar de construcción constante. De nuestras propias vidas, como casa, y de otras formas de crecimiento: artístico, de pensamiento, político, en definitiva, un espacio de construcción cultural.
En unos días comienzan a desmantelarla para luego reducirla a escombros y más tarde construir, nuevamente, otro espacio.
No es triste la despedida, salvo por el hecho de que considero que es una hermosa casa que ya no estará en el paisaje saenzpeñense, porque creo que muches más podrán ahora construir sueños allí, en nuevos hogares, nuevas formas de ser habitada,
A todes quienes nos acompañaron durante estos años, que compartieron alegrías, tristezas, fiestas, duelos, pero sobre todo, a darle un alma a esa casa, les agradezco infinitamente y los espero para construir otros lugares simbólicos, o no tanto, porque quienes hacemos los lugares somos las personas.
Les abrazo con todo mi corazón.