04/08/2019
¿SAN MARTÍN "ROBÓ" EL EJÉRCITO DE LOS ANDES?
Poco se oye sobre su desobediencia de principios de 1820. Acaso sea porque a los argentinos no les causa orgullo hablar de esto.
Estando él en Mendoza, el gobierno de Buenos Aires le mandó la orden de hacer traspasar la cordillera a todos los efectivos que en Chile esperaban embarcarse al Perú, a efectos de hacerlos ir a aniquilar a los caudillos de Santa Fe y Entre Ríos, los que dirigían montoneras rebeldes al centralismo porteño.
Bien podía renunciar al mando del ejército, y que otros cumplieran aquella disposición. Pero tras poner algunos reparos, fue y cruzó la cordillera hacia Chile; no estaba en buenas condiciones de salud, y por eso fue llevado en una camilla especial, con 60 granaderos que lo fueron portando haciendo turnos de a 4.
Su actitud es considerada genial por quienes han escrito sobre ella, por estas 6 razones:
1 - Si obedecía, la campaña al Perú quedaba suspendida.
2 - Suspenderla dejaba a Chile expuesto a otro ataque realista, y en ese caso ya ni San Martín ni el ejército iban a estar allí.
3 - Una guerra civil llevaría a una carnicería para que Buenos Aires fuera obedecida, y esto sería aprovechado por los realistas que se preparaban para invadir desde la actual Bolivia.
4 - El Ejército de los Andes se exponía a su disolución, pues sus efectivos argentinos en su mayoría eran provincianos que iban a desertar antes que ir a pelear a favor de Buenos Aires.
5 - Durante la liberación de Chile las bajas argentinas habían sido suplidas por reclutas chilenos, por lo cual ahora existían muchos trasandinos que también iban a desertar antes que ir a combatir en esa guerra extraña para ellos.
6 - Entre los caudillos que Buenos Aires quería destruir había un jefe chileno destacado, don José Miguel Carrera, muy respetado por muchos de sus compatriotas, por lo cual no era de esperar que los soldados chilenos fueran a aceptar luchar contra éste.
San Martín supo en Chile que el gobierno de Buenos Aires había caído, y presentó su renuncia como general en jefe del Ejército de los Andes, por cuanto la autoridad de la que emanaba su empleo ya no existía.
Nunca podría acusárselo de llevarse la fuerza cuyo mando se le confiara, porque fueron sus oficiales reunidos en junta secreta los que votaron por seguir la campaña al Perú financiados por Chile, a la espera de que se constituyera una nueva autoridad en Buenos Aires.
Fue recién después de esto que esos oficiales eligieron a San Martín como general en jefe del ejército que a partir de ahora dependería exclusivamente del Estado chileno.
Tanto San Martín como sus hombres tenían en claro que la guerra no acabaría hasta que Perú quedara liberado de los realistas.
Claro que no sería de esperar que los argentinos hablaran de esto, pues en 1819 Buenos Aires le dio la espalda a la expedición libertadora al Perú que ella misma había intentado desde 1810, y ésta tuvo que seguir y llegar a los puertos peruanos bajo bandera chilena.