02/06/2026
A veces, mientras recorro las calles de Gessler y Oroño me resulta inevitable dejar volar la imaginación hacia el pasado. Pienso en cómo habrá sido la vida acá hace tantos años, cuando nuestro pueblo apenas empezaba a forjar su identidad.
Me gusta imaginar cómo se habría escuchado el murmullo de los primeros pobladores encontrándose en la calle, las conversaciones entre amigos, cómo y de qué se habrán quejado, los cantos y esa mezcla de sonidos que trajeron consigo los inmigrantes. Ese dialecto piamontés, que mayormente dio forma a nuestro entorno, entrelazándose con el hablar de los lombardos y de tantos otros que llegaron de diferentes regiones de Italia con sus valijas llenas de esperanzas.
En este Día del Inmigrante Italiano, honro esa historia que guardan nuestras veredas. A ellos, que con su lengua, sus valores, su trabajo y su cultura sembraron los cimientos de nuestra comunidad, les debemos un respeto profundo. Recordarlos es mantener vivo el eco de sus voces, esas que, aunque hoy no podamos escuchar físicamente, siguen resonando en cada rincón de nuestra historia..
¿Tenés alguna historia o recuerdo de tus abuelos inmigrantes italianos? Te invito a compartirlo en los comentarios.