07/09/2017
Cuando yo cocino creo, mezclo, integro distintos ingredientes, y le sumo esa pizca de noséqué (llamalo como quieras: inspiración.amor.porquenomagia), que logra la transformación perfecta de todo aquello en algo nuevo.
Y así estamos, estoy hoy, transformando, mezclando a través de nuevas inspiraciones y logrando ricuras nuevas, tal vez no tan tangibles como las de estas fotitos, pero ricas creaciones al fin!
Merengues con frutillas, frutillas con merengues, bocaditos dulces con bocaditos salados y divertidos allá por los comienzos de este proyecto… hacer glasé y hacerle flequillito a las pizzetas con un poco de zanahoria rallada, decorar y armar mesas dulces, cortar banderines y papelitos, y mientras hacía todo esto, seguía batiendo sueños e ideas nuevas, a rolete y de todo tipo.
Muchas se concretaron, muchas otras quedaron escritas para algún dia sacarlas a la luz, muchas viraron. Y un día imaginé el árbol, el árbol que estuvo dando vida y clorofila al local, y a medida que imaginaba sus ramitas y hojitas, éstas iban creciendo como cada sueño nuevo.
Pude hacer lo que imaginé, y agradezco infinitamente haber podido hacerlo, haber mezclado ricas recetas con linda decoración, colores con dulzura, y así como bizcochuelo en el horno, y con aroma a esencia de vainilla, fue levando mi sueño más importante, que hoy se llama Nico, y entonces esta energía merenguística se siguió transformando y siguió dando lugar a nuevas recetas.
Ya no son eventos, no…y con esto les cuento que ya no me dedico a hacer dulzuras para fiestas infantiles (tengo toda la dulzura infantil en casa) …y sí, quiero darles las gracias a todas y a cada una de las mamás que tantas veces nos eligieron y nos elogiaron, y sobre todo, a todos esos niños que nos inspiraron para seguir creciendo, y que nos plantearon nuevos desafíos (como olvidar por ej. a Súper Azul, súper héroe imaginario que habitaba el universo y tenía poderes de hielo, agua y fuego) que en galletitas y cupcakes quedaron plasmados. Sí, porque ante cada nueva propuesta, (y después de abrir grandes los ojos y la boca y decir, ¿y esto como lo hacemos?!!) ahí estábamos con Sofi, haciéndolo realidad.
Y así, los desafíos siguieron creciendo. Y a los desafíos hay que enfrentarlos, mirarlos a la cara, tomar la oportunidad que nos traen de mirarse a uno mismo, (lo más adentro que podamos aunque para ello haya que agarrar linterna y velitas) y desempolvar viejas creencias, sacudir miedos, y zambullirse en nuevas realidades.
Así fue como decidí poner pausa un rato, sin saber por cuanto tiempo, y exactamente qué pausa, pero sabiendo que de a poquito algo nuevo (nuevamente) iba a ir gestándose.
Porque como canta Jorge Drexler, y como en la cocina misma; “nada se pierde, todo se transforma”
Basta a veces (y con lo difícil que puede ser), sólo confiar. Hasta que se hace realidad.
Porque la esencia de todo esto sigue viva, y seguirá, de a poquiiiito, transformándose. Ahora por ejemplo, está recién salidita del horno, con olorcito a rico y humito tibio... y con forma de Talleres para Niños sigue dulce y vibrando con la magia infantil, esa que tienen y traen los niños.
GRACIASSS! Graciassss a todas, por elegirnos, por motivarnos a más, por tantas palabras lindas, por seguir lo que hacemos o hicimos… y lo que seguiremos haciendo! (Por ahora va la fórmula Talleres + regalitos dulces en frascos)
De ahora en más, para tener linduras y ricuras en sus cumples, llamen a la genia de Sofi, que ahora es Santo Pastel!
Y esperen…. que ya, ya ya, en momentos más...comparto la nueva receta!
Besossss!