07/07/2017
Las vacaciones de invierno tienen ese no se qué…¡hacer!
Se vienen las vacaciones de invierno y la gran pregunta de las madres y los padres es simple, concreta y sencilla: ¿Qué hacemos con los chicos?
Lo cierto es que, una pregunta tan simple surge de necesidades tan complejas y diversas.
Para los adultos en general, el receso invernal se convierte en un “tiempo fuera del tiempo” que nos cuesta incluir en la rutina cotidiana.
En muchas familias sucede que el tiempo libre que deja la escuela o el jardín en el período de vacaciones, no coincide con el tiempo libre de los adultos y el tema se vuelve una cuestión de logística en torno a cómo garantizar que los hijos estén bajo el cuidado de alguien durante esas horas.
En otros casos, cuando la organización del cuidado no es un problema, el asunto se transforma en tratar de convertir ese tiempo libre en tiempo ocupado, para que los chicos “no se aburran”.
Sin dudas, la oferta de entretenimiento durante el período de vacaciones es enorme y variada: espectáculos, espacios de juego, talleres, museos, paseos al aire libre… y mucho más.
El gran tema aquí es atender y entender de quién es la necesidad de ocupar el tiempo libre: ¿de los niños/as o de los padres/madres?
El receso de invierno está pensado para dar un descanso a las exigencias que representan, para cualquier chico, cumplir con las obligaciones cotidianas: levantarse temprano, estar durante muchas horas del día en la escuela o el jardín, hacer tareas, viajar en auto o transporte hasta la institución, entre otras. Todo esto, que está muy naturalizado en la vida cotidiana, implica un esfuerzo inmenso para niños y niñas que están construyendo su subjetividad en el contexto social en el que viven. El tiempo libre a mitad del año escolar es necesario… para ellos/as.
Hacer salidas, paseos o planes todos los días es más de lo mismo que hacen durante el año, implica un nivel de tensión y estrés, que sólo responde a la necesidad de los adultos de “entretener” a los niños.
Entonces ¿qué necesitan los niños y las niñas?
Levantarse a la hora que quieran, jugar con sus juguetes, alterar un poco la rutina, disfrutar de su casa, invitar o visitar a algún amigo/a para compartir un rato de juego, ir a la casa de los abuelos o tíos, hacer una o dos salidas (dentro de todo lo que se ofrece) y, sobre todo, necesitan tiempo libre, tiempo de ocio, hasta tiempo de aburrirse.
(Del tiempo ocioso y del aburrimiento -y de todos sus beneficios- hablaremos en otro artículo para darle mayor profundidad)
Para las madres y los padres es importante armar una buena red con la propia familia y otras familias, que les permita organizar este “tiempo fuera del tiempo” que son las vacaciones de invierno para los adultos.
Los invitamos a pensar este receso como un tiempo para los chicos, para que recarguen energías y disfruten, para que fortalezcan vínculos con amigos y familias, para que las salidas o programas sean especiales y no obligaciones, para que tengan tiempo de ser y estar en la infancia como ellos necesitan.
Paola Grosso y Mariela Zyssholtz
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Imagen: Francesco Tonucci "Con ojos de niño"