23/05/2025
🌬️🌎 Hace muchos años, cuando aún yo era una estudiante de comunicación buscando mi voz en medio del bullicio del mundo, encontré una luz entre páginas: la obra de Sebastião Salgado. Fue en una edición de Etiqueta Negra que compré por instinto, donde sus imágenes me hablaron por primera vez. Yo tenía poco más de veinte años y ya sentía el llamado del fotoperiodismo documental como un camino espiritual y justicia ambiental: defender la dignidad de los pueblos originarios y la belleza sagrada de la tierra Americana, nuestro Amazonas.
Desde entonces, Salgado no fue solo un referente visual, fue un faro. Sus retratos del alma amazónica, su compromiso con los invisibles, su reverencia por la naturaleza, marcaron mi ruta. Como él, fui en busca de las danzas ancestrales, del legado cultural que resiste en la Amazonía y en los Andes de mi Perú. Y cuando entendí que la fotografía y el periodismo no bastan, aposté por la acción: nací en Quechua Honey, un acto de amor por las abejas andinas y por la regeneración de la vida.
Salgado, desde Brasil, con su cámara y su fundación, sembró más de 2 millones de árboles. Yo, desde mi territorio, sembré miel, arte y conciencia. Su partida hoy no es un adiós, es un regreso a la Madre Gaia (La Madre Floresta). A esa tierra viva que ambos amamos y defendemos, cada uno con lo que tuvo en las manos: él, la luz y el lente con alcance global, inspiración para otras generaciones; yo también mi lente, la danza y la miel.
💚Gracias por enseñarme que se puede mirar con compasión, denunciar con belleza y sanar con acción.
Tu legado florece en nosotras y en la selva.
Descansa en la raíz eterna.
— Quechua Honey & Casa Gaia Perú. 🐝🍯📷🖼️🇵🇪🇧🇷